Elogio de la locura
 

                                   EL ARTE DE LA MOTIVACIÓN * por Horacio Krell

 


¿Es posible hacer un elogio de la locura? ¿Es factible que un ser normal reciba la visita inoportuna de una idea parásita banal o torturante? ¿Puede inducirlo a  realizar actos alienados, que van desde la simple neurosis a la psicosis aguda?

 

Una sociedad estresante rebaja los recursos psicológicos. El flagelo de la droga, la crisis económica con su secuela de corrupción, desocupación, pobreza, víctimas de la explotación laboral, mujeres en redes de prostitución, trabajo esclavo, etc. inducen a que cualquiera pueda cometer actos de locura. Jacinto Benavente dijo: “si se escucharan nuestros pensamientos, pocos escaparíamos de ser encerrados por locos”.

 

Foucault, desde la filosofía, analizó la mecánica del poder y  su  relación  con el saber. El poder de turno determina qué conocimiento es valioso y así somete a la ciencia.

Trata de regular las conductas y los saberes para controlar a las masas. En la antigua Grecia los que guiaban eran los mitos, dioses diversos reglaban el comportamiento. Con La Biblia, la religión fue la fuente de control y poder. Cuando Galileo fue obligado a retractarse de sus ideas, dijo en voz baja: “sin embargo se mueve”.

La iglesia no quería perder su poder. Si su plataforma era desacreditada y resultaba que Dios no era el creador del universo, su poder decaería. El poder - el de ayer y el de hoy-  determina lo que es normal y aceptable. La familia encarna el primer régimen de poder que se nos impone y el loco es el que  se rebela antes las reglas del juego.

 

Yo y mis circunstancias. Como dijo Ortega y Gasset:” el hombre es él y sus circunstancias”. Con el cambio dramático de la realidad cualquiera puede enloquecer, si una emoción fuerte y negativa se apodera del cerebro.

Un criterio sano de normalidad es: no tener pensamientos que hagan sufrir o que perturben la razón, no realizar acciones que dañen a los demás  y no provocar malestar social, un dealer es un productor de caos. Salirse de estos parámetros entraña peligro.

La conciencia se basa en la lógica, pero el inconsciente es una fuente de presión. Una barrera los separa, como dijo Pascal: “el corazón tiene razones que la razón no entiende”. Cuando irrumpe lo irrazonable, la conciencia debería procesar y elegir, no sólo reprimir. Además el  cuerpo y la mente interactúan, los genes inciden según la situación. A veces un disparador hace que una psicopatología se active.

 

Elogio de la locura. La locura tiene su lado positivo cuando se relaciona con la creatividad, porque rompe con la rigidez de la burocracia. “Don Quijote de la Mancha"  hacía cosas extrañas. Alonso Quijano leía libros de caballería que lo obsesionaron con ser un famoso caballero. Un día hizo su sueño realidad, cambió de nombre, se enamoró e imaginó cosas que no eran ciertas. Así, tuvo aventuras junto a Sancho Panza, su fiel escudero. Al final es vencido, se siente acorralado y cae enfermo. Pide que lo dejen dormir y se despierta dando gracias a Dios por haber vuelto a la cordura, volvía a ser Alonso Quijano. Entonces escribe  su testamento y de inmediato muere.

 

Quién es el loco. El loco tiene sus facultades mentales alteradas. El normal es igual a todos. El loco ama demasiado: “se volvió loco por ella”, es una frase de uso común. Alonso se vuelve loco por la caballería, pero convertido en Don Quijote, ya es un loco.

Sancho ve a Don Quijote como pieza de su mundo y le toma por loco porque no piensa como él. Don Quijote no se cree loco, cambió de mundo y lo ve como desea.

Alonso Quijano le dio vida al inventar el personaje, que es el producto de una mente que creó su otro yo. Don Quijote posee el cuerpo de Alonso pero no su mente.

Ambos admiran la caballería y desprecian el mundo. La diferencia es que a uno lo llaman loco por diferente, el otro es normal, aunque su vida es triste.

Don Quijote imagina ejércitos por ovejas, gigantes por molinos,  en historias divertidas y extrañas. La gente se asombra, se divierte y cree que está loco. Para Machado “en este mundo traidor nada es verdad o mentira, todo es según el color del cristal con que se mira”. Porque nadie, ni siquiera la ciencia, puede asegurarnos la verdad.

 

Una vida que merezca ser vivida.  Alfonso no tenía tiempo para pensar en el futuro,  su obsesión eran los libros de caballeros. No era feliz. Don Quijote vivía lleno de aventuras, soñando con el día en que llegaría a ser rey. Estaba seguro de la dignidad des sus actos,  con los que ayudaba al mundo.

Esa vida merece ser vivida, es como el optimista, que mira el futuro disfrutando del presente mientras mira el futuro soñando con algo. Aunque no les guste este mundo, se conforma, es conformista, porque lo que anhela es ser feliz.

Don Quijote es feliz porque hace lo que quiere. Al final, Sancho quiere que su amo siga siendo Don Quijote, para no regresar a la rutina y vivir esas aventuras que no podía imaginar como  Don Quijote, con sus facultades mentales distintas y alucinaciones exageradas. La locura de Sancho fue defender a su amo y desear ser como él.

Si el objetivo de la vida es ser feliz ¿cómo se logra? Lo importante es disfrutar lo que se tiene y tener un sueño por el que  luchar. Para ser feliz, primero hay que desear serlo. La locura, como pasión, es muy necesaria y la vida sin ella no tiene sentido. La locura obsesiva no es una ventaja, pero la locura genial es primordial.

 

Futuro en construcción.  Newton dijo: “no soy un genio, estoy parado sobre las espaldas de gigantes”.  La vida es muy corta como para aprender sólo de la experiencia. Alonso al convertirse en Quijote unió los mundos del saber, de los sueños y de la acción. Para producir inteligencia se necesita contar con recursos estratégicos que dinamicen los universales de la experiencia: los hechos que pasan, los signos que los representan y las  ideas que surgen del intercambio.

Para Freud: “la herejía de una época es la ortodoxia de la otra”. Los científicos que aceptan una teoría actúan como locos, barren la basura debajo de la alfombra. Su teoría les impide mirar. Un loco es loco hasta que tiene éxito, a partir de allí es un genio. Nuestra psiquis actúa en modo normal durante el día, de noche el gigante dormido del cerebro asume el control. Debemos aprender a soñar. Mi amada esposa Irene, mucho antes de partir me dijo: “tengo el grado de locura necesaria que sostiene mi razón”.

Para Bernard Shaw “el hombre razonable se adapta al mundo. El hombre irrazonable adapta el mundo a él. Todo el  progreso es hecho por el hombres irrazonable”.

El elogio de la locura se da al enamorarse de la vida. Llegamos al mundo con una misión. Al descubrirla el deseo se hace grande y el obstáculo se vuelve pequeño.

El que no la tiene, o la perdió está triste, pesimista o deprimido. Le falta la pasión por un proyecto que no lo deja dormir, una pareja, la ciencia, la política, el trabajo o el estudio. La pasión es ese alguien o ese algo que nos hace vivir y nos aleja del triste destino de durar, del miedo, de sufrir ante cada nueva arruga, de cuidarnos de sentir y de no disfrutar del regalo del presente. No es tan bueno durar ni es tan malo morir, la muerte tiene memoria y nunca se olvida de nadie. Lo trágico, es no animarse a vivir.

Einstein, comprendió bien los misterios del cerebro: “que la imaginación es más importante que el conocimiento y que nada se descubre con el hemisferio racional”.

Dejo para los que quieran conocerse a sí mismos la búsqueda del loco lindo que llevan dentro. Si lo encuentran serán felices, es un intento que vale la pena realizar.

Después de todo no conviene ser normal como todo el mundo cuando todo el mundo anda mal. Es preferible ser un loco feliz  que alcanza la excelencia, armonizando su cerebro intelectual y emocional con el cerebro social. Tal como Irene debemos acceder al grado de locura necesaria que sostenga la razón.

 

*CEO de Ilvem, Contador Público y Licenciado en Administración de empresas (UBA).  Consultas: horaciokrell@ilvem.com

 

* Dr. Horacio Krell. CEO de Ilvem, Contador Público y Licenciado en Administración de empresas (UBA).  horaciokrell@ilvem.com

 

* Horacio Krell. Director de Ilvem. Secretario de rel. internacionales de UAF  Unión Argentina de Franquicias y Propulsor de UP  Unión de Permutas. Consultas a   horaciokrell@ilvem.com

 

Ilvem es una entidad educativa cuya misión es el desarrollo de la mente humana en el marco de la teoría de las inteligencias múltiples (espiritual, emocional, intelectual, creativa, artística, estratégica, corporal, social, comercial, comunicacional y digital).

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