No podremos comer el dinero

                                   EL ARTE DE LA MOTIVACIÓN * por Horacio Krell

 


NO PODREMOS COMER EL DINERO

 

Estamos depredando el planeta y acumulando dinero. Pero cuando ya no existan los recursos no podremos comernos el dinero.

El sistema dominante no puede superar los problemas de  envejecimiento de la población, inestabilidad monetaria, devaluación del medio ambiente y desempleo. Los excluidos buscan soluciones en la economía de trueque.

Los bancos centrales atacan esas experiencias exitosas cuando afectan su monopolio sobre el dinero. Rocs que deriva del inglés Robust curency System, sistema monetario robusto; es un sistema pequeño diseñado para 100 empresas donde no se emite moneda, por lo que los bancos centrales no lo pueden prohibir. En Rocs el dinero se crea mediante el sencillo mecanismo del canje: A contrata a B, lo que supone un crédito para B y un débito para A.

Los grupos de trueque contienen a la gente, mientras el sistema monetario no hace genera desigualdades excesivas y no se adapta a los cambios. Por otra parte no podremos el dinero.

La revolución industrial posibilitó en pocos siglos que crecieran de 400 a 6.000 millones los habitantes del planeta, sustituyendo la energía humana y animal por la que producen los combustibles fósiles  Así la producción ayudada por la tecnología creció más que la población evitando la profecía de la ley de Malthus según la cual el crecimiento de la población superaría a la producción de alimentos. Este  beneficio tuvo un  costo muy alto: la destrucción de la naturaleza. Hoy se anuncia otra calamidad.

El "Doomsday Clock" (El "Reloj del Juicio Final)  fue creado en 1947 por científicos de la Universidad de Chicago preocupados por estos peligros. Muestra el último cuarto de hora anterior al momento fatal. Ahora nos quedan 5 minutos, sólo nos puede salvar un acto lúcido y urgente de la especie, para dejar de chocar con los ecosistemas y recursos, creando nuevas tecnologías, políticas y valores, que permitan asegurar la sobrevivencia humana.

¿Cómo se puede cambiar el estado de cosas? Los cambios podrían lograrse  por la educación, por modificaciones en  las leyes y  con incentivos financieros. Estamos en el Titanic pero no nos damos cuenta.  Los políticos ven sólo lo que tienen frente a sus narices y se olvidan del principio fundamental: que sin planeta no hay negocio. El sistema financiero mira a corto plazo y razona a través de las tasas de interés. La oxidación, en cambio, considera al dinero como un servicio público que debe promover el intercambio. Propone que retener el dinero implique pagar un impuesto. Si  tengo $100 y dentro de un mes debo pagar $5, trataría de usarlos hoy. El dinero sirve cuando circula creando trabajo. La oxidación hace pensar a largo plazo. Invertir  en catedrales en el siglo xii  atraía turistas. Hechas para durar crearon dinero a futuro: Chartres vive del turismo desde entonces.

Los sistemas monetarios construyen el futuro. La discordancia entre la economía financiera y la real es evidente. Mientras esto sucede tenemos una economía  basada en el dinero y otra social. La primera genera tensión social. Ambas podrían contribuir a una riqueza integral complementando los distintos capitales: financiero, físico, social y natural.

Los diferentes sistemas crean economías distintas. Las monedas fiduciarias  tienen respaldo, son creadas por los gobiernos como monedas nacionales, incluyen el interés y generan competencia. Hay otras monedas emitidas por instituciones sociales que promueven la cooperación. Si bien no es el dinero el que hace buena o mala a la gente, como dijo Saint Exupèry : "Si quieres que peleen tírales un hueso,  si quieres que cooperen haz que construyan una torre". Se trata de desarrollar sustentablemente a la humanidad.

No hay mal que dure 100 años... ni cuerpo que lo resista. No deberíamos gastar los recursos por encima de la capacidad de regenerarlos o de crear sustitutos, y la contaminación no debe superar a la capacidad del medio ambiente para asimilarla.

Hay que liberar la creatividad humana, pero antes hay que cambiar los valores que son el  combustible de la mutación. La tecnología de la información y del dinero deberán ayudar a  liberar la creatividad humana. Pero ambos cambios deben ser simultáneos. Para lograrlo debemos generar nuevos mecanismos de creatividad cultural.

Hay que confrontar al capital financiero y desarrollar el capital social para que tenga recursos. Hay que descubrir otras  riquezas, como la social y la intelectual, y hacer cosas que jamás hicimos imaginando que son posibles. Antes se daban créditos sólo sobre inmuebles, hoy se reconocen otros capitales. Los sistemas de crédito mutuo valoran el capital social. Cualquier recurso puede transformarse en capital.

Prigogine sugiere que del caos surge un nuevo orden, el universo es provocativo y creador. Para ser protagonistas del cambio el enfoque sistémico nos sugiere identificar a los actores, a los procesos que los conectan, a las leyes del sistema y al contexto de aplicación.

Como no podremos comernos el dinero la mejor forma de pronosticar un futuro mejor es reinventarlo diseñando un sistema mejor.  Empecemos hoy.

* Dr Horacio Krell. Director de Ilvem. Secretario de rel. internacionales de UAF  Unión Argentina de Franquicias y Propulsor de UP  Unión de Permutas. Consultas a   horaciokrell@ilvem.com.

 

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