El curso de la memoria

                                   EL ARTE DE LA MOTIVACIÓN * por Horacio Krell

 


 

EL CURSO DE LA MEMORIA

El curso de la memoria abre una instancia de desarrollo y otra de capacitación. La memoria puede quedar librada al azar u optimizarse mediante el entrenamiento y la capacitación. La mayoría cree erróneamente que se trata de un don natural.

El cerebro del niño al nacer es una página en blanco en la que escribirá sus experiencias. Sin memoria, seríamos vegetales, no podríamos sentir, pensar ni actuar. En cualquier momento de la vida podemos mirar hacia atrás y decir: somos lo que recordamos.

El hombre es producto de la memoria, sin ella no existirían la civilización ni la cultura.

El curso de la memoria la ve como un sistema que cambia. La paradoja es que si se detiene para registrar o evitar el olvido, no recibe nueva información.

Observar. En la sociedad de la información, cada vez más estímulos invaden la atención. Por lo tanto, es necesario seleccionarlos evitando el automatismo perceptivo. El hombre se protege actuando en “piloto automático”. Pero si lo usa,  perderá también la información que tiene valor.

Representar. Observar genera una inscripción en el cerebro o “ huella mnémica”. Representar es sintetizar lo esencial. Imaginar es imitar lo real con imágenes multisensoriales. Como se recuerda el 5% de lo que se escucha, el 20% de lo que se ve y el 90% de lo que se hace, se debe perfeccionar el registro con actos. Por ejemplo, al dibujar la situación, la percepción la convierte en un acto conciente.

Organizar.  La memoria  requiere estabilidad para retener  y cambio para incorporar nuevos conocimientos. Es un capital que aprende lo nuevo con lo viejo. Existen tres memorias: la sensorial capta el instante, es la más fugaz, la de corto plazo dura un minuto, y la de largo plazo es el depósito del saber que dirige el proceso. Su herramienta es la  comprensión, la que genera el aprendizaje el que su vez  mejora  la memoria.

El largo plazo.  En  "Funes el memorioso", Borges  describe al ser  atormentado que recuerda  todo sin poderlo elaborar. Al hombre común le pasa lo contrario: la curva del olvido registra al huracán que pasa por el cerebro cada 8 horas borrando información. Funes se suicida, no soporta el peso abrumador del recuerdo. En el curso de la memoria el olvido y la memoria  compiten o se complementan en un territorio común.

Construir una memoria palanca.  No hay que llenar la mente con información sino capitalizarla. El capital intelectual debe armonizar conocimientos y deseos. Sin una metodología se recurre a la fuerza bruta. La técnica apropiada tiene dos pasos: repasar en el momento justo para reforzar la huella y usar la modalidad activa – esforzarse en reconstruir -  y no releer pasivamente.

El error es pensar que la memoria es un adversario, que inhibe el razonamiento, elimina la creatividad o la reflexión. Sin memoria no hay aprendizaje. La memoria y el razonamiento son complementarios. Los prejuicios antimemoria  generan estudiantes compulsivos que estudian el día previo al examen y dejan la memoria librada al azar y al olvido.

Revolucionar la enseñanza. Educar significa sacar de adentro el potencial que traemos al nacer. Para construir una buena memoria, el curso de la memoria enseña que hay que aprender a ser y a realizar lo que queremos ser. La memoria sensorial graba el instante y lo traslada a la de  corto Plazo, que a su vez envía la información a la de largo plazo.  Si durante la lectura o la escucha  nos detenemos para recordar, perdemos el progreso del relato. La fórmula para optimizar es dirigir la atención hacia  los significados importantes. Entonces, la información se  auto-organiza como cuando al  mirar una película o  leer una novela, se graban en la mente sin  esfuerzo alguno.

El método de la cadena.  Saber memorizar, es asociar lo nuevo con lo viejo, para que se evoquen mutuamente por similitud o contraste, por cercanía o temporalidad. Para lograrlo, conviene activar asociaciones atractivas utilizando la analogía:  "esto me recuerda a ...”. Asociando, las huellas mnémicas se imprimen en las neuronas y se relacionan, creando puentes  entre palabras y conceptos, que residen el hemisferio izquierdo del cerebro, con las  imágenes e ideas del derecho. La memoria funciona mejor usando el cerebro completo.

Sin memoria no existe creación. Simónides el fundador de la mnemotecnia, fue también un poeta, lo que revela que la  memoria  es un capital que logra beneficios si tiene clara la visión, y sincroniza la mente con la computadora, su extensión natural. Hay que olvidar lo que ya no sirve y reaprender siempre. Una memoria inteligente aprovecha cada oportunidad.

Experimentos de neurociencia.  La memoria está compuesta por un hardware neuronal unido por redes y otro mental que tiene que ver con la educación. El cuerpo y la mente esconden misterios inaccesibles. Lo que se comprueba es que mediante la gimnasia mental ( meditación, visualización creativa, sincronización de hemisferios cerebrales, mnemotecnia, lectura veloz, ejercicios de expresión, y técnicas de pensamiento); se  desarrolla la capacidad  a cualquier edad.

La medicalización y la psicologización.  No se puede  medicalizar a la mente, porque es diferente del cerebro. Sin dejar de valorar los aportes de la ciencia sabemos que los estudiantes cada vez rinden menos. Ante las angustias que genera una sociedad estresante se apela a la fórmula clásica: la fuerza bruta. Ahora se puede alterar el rendimiento con el curso de la memoria.

Invierta en su memoria. Los cursos de memoria enseñan que la visión es el medio para transformar los  recuerdos en oportunidades. Visualizar una meta y  enfocar hacia ella permite hacer del defecto una virtud.

La memoria es un capital que nos gobierna: mirando hacia atrás en nuestra historia nos encontraremos con nosotros mismos. Porque somos lo que recordamos no guardemos recuerdos basura. Hay un tiempo para informarse, otro para pensar y crear. Como la vida pasa fugazmente hay que lograr administrar el tiempo y la mente: saber lo que se quiere, organizar la memoria, aprender a crear, a desarrollar un plan, ejecutarlo, y controlar los resultados. Para Einstein la imaginación es más importante que el conocimiento

Se acumula más información de la que se puede recuperar. Por eso, es necesario que la memoria funcione como un sistema que se construye, y no por azar. Usted puede aprender a convertirse  en el arquitecto constructor de su propia memoria.

* Dr Horacio Krell. Director de Ilvem. Secretario de rel. internacionales de UAF  Unión Argentina de Franquicias y Propulsor de UP  Unión de Permutas. Consultas a   horaciokrell@ilvem.com.

 

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