Adiós al dinero

                                   EL ARTE DE LA MOTIVACIÓN * por Horacio Krell

 


 

ADIÓS AL DINERO

Hay que aprender a decirle adiós al dinero e inventar una nueva moneda. Adiós al dinero que nos hizo mal y bienvenido el dinero inteligente que ayudará a mejorar a la humanidad.

Disney World  tenía costos enormes para trasladar el dinero que recaudaba. ¿Qué se podía hacer?. La respuesta fue sencilla: quemarlo, decirle adiós al dinero. Todas las noches los funcionarios de Disney  se reúnen con los de la Reserva Federal para contar el dinero, colocarlo en un incinerador y quemarlo. El gobierno acredita el monto equivalente en la cuenta bancaria de Disney.

Monopoly sacó una nueva versión  del popular juego, una forma diferente de decirle adiós al dinero. Los billetes de papel son sustituidos por tarjetas de crédito. La edición electrónica cuenta con una terminal electrónica para  pagos y cobros. Así se refuerza la idea de que el papel moneda es absurdo e inseguro.

La compañía Pay By Touch (www.paybytouch.com) ha lanzado un novedoso sistema para identificarse a través de la huella dactilar. El sistema llega al mundo de las compras online. El novedoso método  hace innecesarias las contraseñas o registros y asegura ser una solución ante el spyware y otras amenazas contra la seguridad. También ellos le dicen adiós al dinero.

Dinero inteligente. Cuando el dinero inteligente sea aceptado, no habrá necesidad de continuar con la moneda legal. El dinero oficial continuará, pero también existirá el dinero complementario, configurado para necesidades específicas. El dinero mejor, será el dinero inteligente. Howard Greenspan, presidente de la Heraclitus S.A. de Toronto dice: "En la ciudad electrónica, el paso final en la evolución del dinero se ha completado. El dinero se ha desmonetizado. El dinero será eliminado".

El dinero electrónico llegó por evolución y no por revolución, se entendieron sus bondades y fue aceptado. Correr riesgos de robo, hacer colas, viajar con dinero, perder en un instante  lo que se tiene, etc,  pueden hacerse, pero el anonimato del dinero es peligroso. Si bien el problema operativo del dinero se soluciona con tecnología hay otros factores relevantes.

Cómo nace el interés. Era una comunidad donde los intercambios se hacían por trueque. Un día llegó un forastero y sugirió algo mejor: tomó un cuero de vaca al que dividió en círculos, los recortó y les puso un sello. Luego regaló diez círculos a cada habitante, no sin antes aclararles que cada uno equivalía al valor de un pollo, con la condición que volvería al año y deberían devolverle once círculos por el préstamo que les otorgaba. Es indudable que para devolver once cuando recibieron diez alguien debería perder parte de los suyos.

Una causa de la exclusión social, es el interés. El interés asegura que los que ya tienen mucho dinero reciban cada vez más.  El interés  crece exponencialmente contrariando el orden natural. Se trata de un crecimiento infinito en un mundo finito. Hay que decirle adiós a ese tipo de dinero.

Dinero medio o dinero fin. Creamos el dinero para favorecer el comercio, pero sus dueños lograron su crecimiento exponencial  y demencial. Atesoran el dinero en lugar de invertirlo en actividades productivas. El interés lleva a la competencia, no a la  cooperación.

¿Por qué existe el interés? ¿No sería mejor prohibirlo? El dilema es que el interés es el  incentivo para que los que lo tienen lo presten. Hace falta algo que lo consiga sin las características dañinas del interés.  La mejor forma es cobrar una multa a quien lo retiene. ¿Qué cambiaría? Nadie querría retenerlo porque esto significaría una pérdida directa.

El dinero fue un invento  muy útil pero trajo sus propios males: falsificación, tipo de cambio, robos, préstamos usurarios, fraudes, corrupción. Además los financistas lo alejaron del emprendedor,  para generar su propia  industria del dinero. En 1916 Gesell propuso un impuesto al efectivo, para que cueste tenerlo y que circule produciendo riqueza.

En la alta Edad  Media, en algunas regiones había una moneda que se cambiaba por una nueva, cobrando una tasa  de 25%, entonces nadie quería detener el dinero, lo gastaban. En este tiempo se registraron muchos avances culturales y sociales, se formó una clase media próspera y se erigieron las catedrales, realizadas por artesanos calificados. Las inversiones se hacían para toda la vida y no a corto plazo (exigencia actual para ganar rápido y pagar el interés). En 1930, durante la crisis mundial, en Wörgl, un pueblo austríaco de 4.500 habitantes, circularon billetes aceptados por gobierno y  comerciantes. Para validarlos, había que fijar cada mes sellos de 1% del  valor a los billetes. Ya que nadie quería pagar los sellos, todos gastaban el dinero, incluso pagando antes sus impuestos. Ese dinero hacía lo que tiene que hacer: circular. Resultado: se pudieron renovar las calles y edificios y bajar el  desempleo. Después de 14 meses el banco central austríaco lo prohibió porque unos 170 alcaldes querían imitarlo y temió una caída de su monopolio del dinero.

Hoy en muchas regiones la gente incorpora medios de pago parecidos. Frente la globalización del capital se produce la regionalización del  dinero.

El tablero monetario. El sistema mundial es un tablero donde  el dinero es el rey. El peligro del orden creado por el dinero se refleja en  la fábula del rey Midas quien convertía en oro todo lo que tocaba y se murió de hambre. Cuando el hombre se liberó de dioses, reyes y costumbres fue atrapado por el dios monetario. Al transferir su alma al dinero lo humanizó deshumanizándose. El dinero se despegó de la economía real, es 30 veces mayor. En un día de crisis, las reservas bancarias durarían pocas horas. El sistema creó sociedades sometidas al capital financiero. Reconvertirlo exige una nueva conciencia monetaria.

No comprendemos cómo nos afecta el dinero. Es como un sistema nervioso externo que regula nuestra conducta sin que nos demos cuenta, como no percibimos el aire que respiramos. Mientras que el comercio internacional sube al 5% anual, el comercio de divisas dispara  al 25%, sin una lógica económica que lo respalde.

En 1800 el 80 % de la gente se dedicaba a la agricultura, hoy un 3%; sin embargo con eso alimentan al mundo. Y sin empleo no hay dinero en los hogares.

Mientras que el sistema monetario basado en la competencia  produce capital financiero, las monedas complementarias basadas en la cooperación generan capital social.

Adiós al dinero.  Despidamos al viejo dinero  reprochándole que haya contribuido a crear un mundo tan injusto. Pero ¿cómo deberemos  crear el nuevo dinero? Esa será nuestra responsabilidad. Una frase muestra la pobreza de algunos ricos:  era tan pobre que lo único que tenía era dinero. Por eso hagamos que el  nuevo dinero inteligente  tenga una base económica, ética y social. La base filosófica de nuestra propuesta es ser, saber,  hacer y tener.  Es esencial invertir en uno mismo para poder generar el capital intelectual que es el productor de toda esa riqueza que el dinero no puede comprar. Lo haremos  construyendo una red de relaciones productivas que active la inteligencia social, el trabajo en equipo y el poder, un poder que sea la combinación del  querer con la eficacia.

* Dr Horacio Krell. Director de Ilvem. Secretario de rel. internacionales de UAF  Unión Argentina de Franquicias y Propulsor de UP  Unión de Permutas. Consultas a   horaciokrell@ilvem.com.

 

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