La resistencia a los cambios 

                                   EL ARTE DE LA MOTIVACIÓN * por Horacio Krell

 


 

LA RESISTENCIA A LOS CAMBIOS

La resistencia a los cambios es natural. Se quiere lo que se tiene y el cambio produce el temor a perderlo. La resistencia a los cambios es un tipo de discapacidad para enfrentar situaciones nuevas, que, como toda discapacidad, depende de las reglas del juego. Los seres normales parecen discapacitados cuando actúan mecánicamente, sin pensar. Condicionados por los hábitos repiten respuestas que convierten en paradigmas, aunque ya no existan las causas. La resistencia a los cambios se manifiesta repitiéndose ante situaciones nuevas. Es que el hombre es un animal en lenta evolución. En la India, a los elefantes se los amarra desde pequeños para que no escapen. Al principio tratan de hacerlo, pero la cadena y el árbol son más fuertes. Cuando crecen se los ata a un pequeño arbusto, pero no lo arrancan, han grabado un esquema de conducta. De niños creamos el hábito, luego el hábito nos crea.

En la vida social la resistencia a los cambios influye sobre la  percepción, que elimina del mundo lo nuevo para ubicarlo en  esquemas conocidos. El auténtico líder rompe los esquemas. Gandhi logró la independencia de la India usando la paz como estrategia.

La resistencia a los cambios. Para Maquiavelo  no hay nada más riesgoso que iniciar un nuevo orden, pues el reformador tendrá enemigos en los que se benefician con el viejo, y tibios defensores en los que se benefician, por temor a lo que hagan los que tienen las leyes de su parte, y porque el hombre que no cree en nada nuevo hasta que no lo experimenta.

Otro factor es el miedo a lo desconocido, sin miedo haríamos cosas diferentes. Sin embargo, hay que aprender de las tormentas. Cuando pasan muestran su cara positiva, limpian las tierras, terminan con las plagas y muestran los errores. Ante un despido el hábito lo ve como una pérdida, y no como oportunidad, como los que triunfaron invirtiendo en el negocio de sus sueños, y recuperaron su dinero, su vigor y la alegría de vivir. 

Porque funcionan bien los hábitos son excusas ideales para la resistencia a los cambios, sin embargo no siempre llevan al buen camino. Einstein decía que no se puede mejorar haciendo más de lo mismo. Hay que cambiar aunque las cosas funcionen, ya que nada fracasa tanto como el éxito. El hábito es un lente que altera la visión, como la rana que muere hervida calentada a fuego lento, al no advertir los pequeños cambios. La vida es simple: modificada la situación, varían las oportunidades; entonces  debemos cambiar.

El miedo genera lo que se teme. Cuanto más atemoriza el fracaso, más cerca se encuentra. El mayor enemigo del cambio es uno mismo. El iluso construye castillos en el aire, el optimista tiene los ojos en el cielo y los pies en la tierra. Ha recorrido la mitad del camino, ahora le toca  completarlo. El optimista está en el cielo pero tiene un cable a tierra: su método. Para Nietzche los métodos son la mayor riqueza del hombre

Una alianza estratégica con el cambio. Para enfrentar la resistencia a los cambios no hace falta complicarse. Detectar  pequeños cambios prepara para el gran cambio. La vida es riesgo, se hace necesario disfrutar de la aventura. ¿Cómo no se me ocurrió? o ¿por qué no lo hice?. El creactivo – mezcla de ejecutivo y creador-  inventa y hace.

Bette Nesmith, volcó pintura blanca en un frasco de esmalte para uñas e inventó el corrector líquido para errores de escritura. Dicen que los inventos  causan la  ruina , pero el  inventor que triunfa, es el que tiene el deseo imparable de hacer que las cosas ocurran.

¿Hay llaves del éxito? Una de ellas es el olfato. Bich - cansado de lapiceras que manchan -  creó el bolígrafo, aplicando el invento de un bohemio. Arriesgó: no hacer nada puede ser peor. Para descubrir  oportunidades, debemos prepararnos. Hay más dinero en el mundo que talento para hacerlo prosperar. En tu interior hay un  genio, un gigante dormido que usted debe despertar. Desde el utensillo más simple hasta el avión moderno, nacieron en la mente del hombre.  Pero la mente es por naturaleza vagabunda. Hay que aprender a usarla para hacer de tu vida tu propia construcción. No todos los temores son malos, pues preservan del peligro. Gustar de la aventura no significa querer estrellarse.

Anticiparse al cambio. Hay que estar atento a las señales. Dejando de vivir en el pasado se puede ver el porvenir. Disfrutemos con el cambio sin importar lo que digan. Como dijo Don Quijote a Sancho: "¿Ladran, Sancho? Señal que cabalgamos. La mejor alternativa es producir el cambio, o ser su coprotagonista, otra es adaptarse una vez que ocurrió y la peor es quedarse inmóvil y hundirse como el Titanic o morir con las botas puestas. 

Hay personas que se creen con derechos en la vida y cuando pierden, piensan que son víctimas y  echan culpas. Creen que el problema está afuera, pero ellos son el problema. Darse cuenta que uno es el  problema es el primer paso para  encontrar la solución. Hay que hallar esas actitudes, personas o bienes de los cuales necesitamos desprendernos, y de las excusas que nos impiden avanzar. Hay que desprenderse de la resistencia a los cambios.

Cambiar puede significar sencillamente tener otra reacción ante la misma situación o con la misma persona. Siempre tenemos la libertad última de elegir nuestra actitud ante los acontecimientos de la vida, lo que no podremos nunca es evitar las consecuencias.

Un método para crear. Detrás de una idea brillante hay una mente que piensa: la necesidad  se convierte en problema y el  problema en  invento. El mecanismo  de la creación es sencillo: preparación, incubación, iluminación y ejecución. Conocer el proceso acerca la creatividad a la gente, aplicando el menos común de los sentidos. Para Voltaire El sentido común no es nada común. Nada se crea de la nada, la preparación es el toque de realismo. La  incubación provoca asociaciones inconscientes cuyo final no se puede presionar. No es posible esperar un ratito para crear una idea estupenda. Para parirla hay incubadoras ideales: la cama, el baño y  el colectivo. Así llega la  iluminación.

Es difícil ser intuitivo sin conocerse. Einstein  ideaba sus teorías jugando. Arquímedes gritó  ¡Eureka!, al despertar en la bañera. Descubrió que un cuerpo en el agua experimenta un empuje ascendente igual al peso del líquido que desplaza. Los pasos 1 y 2, preparación y ejecución  son lógicos,  el 3 y 4 incubación e iluminación son propios del hemisferio derecho, el menos entrenado, donde las ideas aparecen de golpe.

No valorando la invención se mata a las mejores ideas y a la gallina de los huevos de oro que es la creatividad humana. Thomas Edison para contratar personal los convidaba con una sopa; si le echaban sal sin probarla primero, no los contrataba, porque no quería gente que no estuviese dispuesta a cuestionarse y a romper con la resistencia a los cambios. Terminar con la costumbre. Empecemos por cambiar. Cuestionemos nuestras destrezas de lectura, escucha, atención, memoria, expresión, inteligencia: ¿aportan valor, o deberíamos mejorarlas?  Estudiemos lo que hacemos, experimentemos con cursos para desarrollar la inteligencia, con  nuevas actividades y pasatiempos. Formemos el hábito de cambiar los hábitos. De esta manera lograremos levantar las barreras que limitan la creatividad. Los hábitos son obstáculos. Y si  no creamos el cambio deseado, el cambio impuesto, como los malos hábitos, nos creará. Creactividad es la reunión de la idea con la acción, no basta con calentar la pava, hay que tomar el mate. Vence a la resistencia a los cambios, no dejes que lo que tu eres te impida alcanzar lo que puedes llegar a ser.

* Dr. Horacio Krell. Director fundador de Ilvem. Consultas a horaciokrell@ilvem.com.    

 

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