Premiar la inteligencia

                                   EL ARTE DE LA MOTIVACIÓN * por Horacio Krell

 


 

PREMIAR LA INTELIGENCIA

La rutina es enemiga de la inteligencia, por eso se están creando ámbitos artificiales para un entrenamiento competitivo. Este fue el objetivo de las Olimpíadas de la inteligencia, donde se obtuvo primero un ranking de rendimiento con el cual se pudo luego premiar a los ganadores.

Como dijo Víctor Hugo “son las ideas y no las máquinas las que arrastran y dirigen al mundo”. Einstein agregó “la imaginación es más importante que el conocimiento”. No quisieron devaluar el saber sino advertir sobre los males del enciclopedismo -el mal moderno que convierte la virtud de la lengua en el defecto de poseer un conocimiento sin destino-.

El lenguaje es el bien más importante del hombre “el único ser que pudo tallar el alfabeto en su cerebro-. Por eso Newton dijo: “ No soy un genio, estoy parado sobre las espaldas de gigantes”.

Crecimiento explosivo de la información. El problema que le planteó al hombre la invención de la imprenta es que se escribe para él mucho más de lo que puede leer y asimilar. Además no crece tanto el conocimiento sino la información, lo que le impide vencer en su carrera contra el tiempo.

El peligro es que “somos lo que recordamos” y el ingreso de basura a la mente nos perjudica. Por eso Elliot preguntó: “¿dónde está el conocimiento que se perdió con la información, dónde está la sabiduría que se perdió con el conocimiento?”. Siempre la crisis es amenaza y oportunidad, cuando se cierra una puerta se abre otra. En nosotros está la solución, en la medida que como dijo Sherlock Holmes: “escuchemos una voz que viene de adentro: es el problema que reclama su solución”.

El oráculo de Delfos. Los griegos ante los problemas recurrían al oráculo, no se creían autosuficientes, buscaban ayuda. ¿Pero cuál? El oráculo no hablaba, sólo indicaba con signos, los griegos tenían la libertad para indagar. Pero ésta no nacía de la arbitrariedad o del capricho sino de una señal que lanzaba.

Una famosa predicción fue formulada al rey Creso antes de la guerra con los persas. Creso preguntó si tendría éxito. El Oráculo contestó: " Destruirás un imperio". El rey interpretó mal la señal y el imperio destruido fue el suyo. Actualmente es la misma realidad la que brinda las señales, el problema es interpretarlas correctamente y saber decidir. Para Benjamín Franklin “no hay peor decisión que la indecisión”, el exceso de análisis produce parálisis.

Olimpíadas de la inteligencia. Para premiar la inteligencia hay que valorizar primero a la materia ignorada por los sistemas educativos: la capacidad de pensar. Entonces se comprenderá que el problema es una ventaja porque sin problemas no hay pensamiento ni activación de la inteligencia.

El problema no se resuelve con la memoria, aunque la necesita, ya que no se crea de la nada. Pero el saber sin imaginación es ciego, como el especialista que tiene el martillo de su conocimiento y por eso todo lo que ve le parece un clavo. En las olimpíadas para premiar la inteligencia se apela al menos común de los sentidos: al sentido común, que ante las dificultades que aquejan al mundo no parece que sea tan común. En las “Olimpíadas de la inteligencia”, se debe elegir el mejor camino para tener un final feliz, en el estudio hay que dejar de recorrer el sendero de ser “sólo universitario” y aprender a convertirse en profesional. Para evitar el síndrome del ingeniero taxista hay que hacer del estudiante universitario un verdadero profesional.

El estudiante condenado a ser “sólo universitario” para toda la vida es el que no puede pasar de la teoría a la práctica, por otro lado la paradoja es que existen grandes profesionales que no pasaron por la universidad: Bill Gates dejó la universidad y se instaló en el garage de su casa, y tan mal no lo fue.

Las 4 A. Las Olimpíadas para premiar la inteligencia se basan en las claves de la verdadera educación: aprender a ser, aprender a aprender, aprender a hacer y aprender a convivir. Para seguir jugando con el pensamiento y mantener encendida la llama de la inteligencia le dejo un acertijo para responder a concursos@ilvem.com. Un camión viene cargado con el peso máximo que soporta el puente que debe cruzar. El conductor no vio que una rama había caído sobre la carga. Sin embargo pasó por el puente sin que le ocurriera nada:

¿Cómo pudo ser?

Y tal cómo pedimos en el acto de entrega de premios les solicito un aplauso para el compañero invisible que nos acompañó en esta nota, les pido que aplaudamos a la inteligencia.

* Dr. Horacio Krell, Director de ILVEM. Consultas a horaciokrell@ilvem.com.

 

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