Somos lo que recordamos

                                   EL ARTE DE LA MOTIVACIÓN * por Horacio Krell

 


 

SOMOS LO QUE RECORDAMOS

Si miramos hacia atrás en nuestra vida la memoria nos dirá que somos lo que recordamos.

Sin memoria seríamos vegetales, imposibilitados para sentir, para pensar y para actuar. Pero no es cuestión de tener una memoria de elefante, sino de saber seleccionar y guardar. Si basura entra, basura queda y basura sale. En  Funes el memorioso  Borges describe su sufrimiento: recordaba todo pero no podía  seleccionar. El  hombre común y corriente, sufre  otra enfermedad: la curva del olvido. A las 8 horas pierde el 80% de la información. Olvido y Memoria conforman un sistema: como en el amor, se necesitan dos. Por eso decimos que somos lo que recordamos.

Escaneando el cerebro

Edward Vogel y sus colegas de Neurociencia Cognitiva de la Universidad de Oregon mostraron a un grupo de estudiantes universitarios una pantalla con puntos de color  y descubrieron lo que ya nos informa el sentido común: una cosa es tener ojos y otra saber mirar. La realidad está ahí, lo que importa es la percepción. El ser humano se protege de los estímulos que quieren invadirlo, para eso actúa en piloto automático. Pero si lo lleva siempre puesto se pierde también lo que vale observar. Es decir que somos lo que recordamos pero recordamos como somos.

Cómo se  organiza la memoria

La Memoria Sensorial (MS) graba el instante y lo traslada a la Memoria de  Corto Plazo  (MCP), que es la memoria del mozo en el restaurant.

La MCP tiene límites en duración y cantidad, y es lenta para enviar información a la Memoria de Largo Plazo (MLP).  Si durante la lectura o la escucha  nos detenemos para recordar, perderemos el progreso del relato.

Como somos lo que recodamos la mejor forma de conectar las dos memorias, es dirigir la atención hacia  los significados importantes. Entonces, la MLP auto-organiza la información como cuando al  mirar una película o  leer una novela, se graban en la mente sin realizar esfuerzo alguno.

El método de la cadena

En la escuela no se enseña a memorizar, a asociar lo nuevo con lo viejo, para que se evoquen mutuamente, ya sea por similitud o contraste, por cercanía o temporalidad. Para lograrlo, conviene activar asociaciones atractivas o aprovechar las involuntarias utilizando la analogía:  "esto me recuerda a ...". Asociando, relacionado, las huellas mnémicas se imprimen en las neuronas y las conectan, creando puentes  entre las palabras y  los conceptos, que residen el hemisferio izquierdo, con las  imágenes e ideas que se encuentran en el derecho. La memoria funciona mejor usando el cerebro completo.

Para Einstein la imaginación es más importante que el conocimiento.

Cómo adivinar el pensamiento

Aplicando deducciones, Sherlok Holmes podía acertar lo que pensaba su asistente Watson. De manera análoga, un maestro de ajedrez recuerda partidas simultáneas pero no podría hacerlo si las piezas se distribuyeran al azar. La organización es la clave de la memoria.

La memoria de largo plazo

Olvido y memoria son funciones complementarias y competitivas, que conviven en un territorio común. A veces el olvido evita una sobrecarga del sistema, y en otras, nos impide recordar lo que queremos.

"Funes el memorioso", vivía atormentado porque recordaba todo, sin  poderlo elaborar. Para Freud "olvidamos porque queremos olvidar", recordamos mejor lo que nos es grato o conveniente y borramos con mayor facilidad lo que nos resulta triste o desagradable. En ambos casos somos lo que recordamos.

La memoria palanca

Muchas veces, acumulamos más información de la que podremos recuperar. Por eso, es necesario que la memoria funcione como un sistema que se construye, y no que se forme al azar. El requisito importante es la educación de la mente, para convertirnos en los arquitectos de nuestra propia memoria.

Sin memoria no existe la creación

Simónides el fundador de la mnemotecnia, fue también un poeta. Usemos también a la memoria  como un capital intelectual que busca su beneficio, teniendo clara nuestra escala de valores, sincronizando la mente  con la memoria digital y delegando la rutina. Hay que olvidar lo que ya no sirve y reaprender continuamente. Arquímedes dijo: “Dadme  una  palanca  y moveré el mundo”. Una memoria inteligente no se pierde ninguna oportunidad.

Qué nos dicen los experimentos de Oregon

Cabe suponer que la memoria mecánica está compuesta por un hardware unido por redes, pero la mente tiene que ver con la educación. El cuerpo y la mente, el cerebro y la mente esconden misterios todavía inaccesibles.

Lo que se puede comprobar es que mediante la gimnasia mental ( meditación, visualización creativa, sincronización de los hemisferios cerebrales, mnemotecnia, métodos de lectura veloz, desarrollo de la capacidad de expresión, aprender a aprender y pensar metódicamente, etc); se puede desarrollar la capacidad  a cualquier edad porque si bien somos lo que recordamos no todos somos iguales.

La medicalización y la psicologización de la mente

Los experimentos de Oregon no proponen soluciones, no se puede  medicalizar a la mente, porque difiere del cerebro. Pero en nuestra educación  encontramos siempre más de lo mismo.

Lo que puede aportar la educación de la mente

Sin dejar de valorar los aportes de la ciencia y de la medicina sabemos que los estudiantes, y las personas en general  cada vez rinden menos.

Ante las angustias, problemas y ansiedades que genera una sociedad estresante no todos tienen los recursos económicos para superar sus conflictos. Y el que no tiene medios ni métodos para resolverlos debe apelar a la fórmula clásica: la fuerza bruta.

Una solución económica al alcance de todos

Vivimos en una sociedad que hace un culto de la información pero que no valoriza la formación. Creamos nuestros hábitos y luego ellos nos crean, pero no es posible modificarlos con un programa de consejos útiles.

Proponemos una revolución educativa en la cual en nuestros hogares y en nuestras escuelas se instale un concepto diferente de educación basado en el desarrollo de nuestros recursos naturales:  aprender a ser, aprender a aprender, aprender a hacer, aprender a convivir.

No se trata solamente de invertir más en educación  sino de cambiar estrategias y valores, e incorporar en nuestra educación el concepto de Metodología intelectual y emocional: los métodos constituyen la mayor riqueza del hombre. 

El doctor Horacio Krell autor de esta nota es el director de Ilvem, entidad especializada en la educación de la mente.

* El Dr Horacio Krell, es el director de ILVEM. Consultas en horaciokrell@ilvem.com.ar.

 

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