Lectura rápida

                                   EL ARTE DE LA MOTIVACIÓN * por Horacio Krell

 

 

LECTURA RÁPIDA

Hoy la ecuación del hombre con el tiempo no cierra. No le queda espacio para leer si la lectura no es rápida. Esto conduce a un nuevo analfabetismo de tipo funcional que caracteriza a los que  saben leer pero no leen. Se ha comprobado que la recepción pasiva de la información visual o auditiva frente a la TV  no enriquece el procesamiento del conocimiento. Sería como viajar en avión: una vez que estamos volando no nos podemos bajar. En cambio, leer es como viajar en auto: si queremos detenemos la marcha y nos ponemos a reflexionar.

Existe una solución para la falta de tiempo: ya que el día no se puede estirar,  mejoremos nuestra capacidad como lectores. El método de lectura rápida es una tecnología de punta tan revolucionaria que se constituye en una de las herramientas básicas.

Los principios que fundamentan la lectura rápida son científicos:

1)   Por ejemplo, nuestro campo visual puede ser optimizado.

2)   Mientras que en la lectura lenta se lee por palabras aisladas, en la lectura rápida se captan de 6 a 15 palabras por golpe de vista.

      Esto explica la diferencia de velocidad.

3)   En la lectura existe la barrera del sonido. Se necesita escuchar cada palabra que se lee y los mensajes orales tienen una velocidad de emisión máxima de 100 palabras por minutos.

4)   En la lectura rápida se acorta camino enviando directamente la información desde el ojo al cerebro, superando sin inconvenientes las 500 palabras leídas por minuto.

 

4)   En materia de comprensión es donde las prestaciones de ambos modelos se inclinan decididamente a favor de la lectura rápida. Mientras el lector común recibe sílabas o palabras sueltas que en sí mismas carecen de sentido, es decir “ve el árbol”,  el lector entrenado reúne las palabras en grupos con significado propio - que se denominan técnicamente “unidades de pensamiento” - lo que le permite entender mejor, es decir, “percibir el bosque”.

5)   Por último las distracciones y las regresiones obligan al  lector tradicional a relecturas continuas lo cual lleva  su rendimiento a niveles mínimos. La lectura rápida aumenta la concentración al no dejar libre el espacio mental generador de las distracciones. Así como el que maneja rápido, el lector  rápido se concentra automáticamente.

La buena noticia es que a cualquier edad se pueden mejorar los hábitos de lectura mediante cursos que duran de 30 a 60 días y que incluyen un programa de dactilografía veloz en PC para unir las destrezas intelectuales con las físicas. De nada vale leer a 500 palabras por minuto si luego escribimos a 20.

Quienes quieran chequear su nivel actual de lectura rápida pueden acceder a www.ilvem.com.ar  y realizar un test gratuito de medición de sus habilidades lectoras.

*  Dr. Horacio Krell, Director de ILVEM. Consultas a horaciokrell@ilvem.com.ar.

 

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