A lo que hay que tenerle miedo es al miedo  

                                   EL ARTE DE LA MOTIVACIÓN * por Horacio Krell

 

 

A LO QUE HAY QUE TENERLE MIEDO ES AL MIEDO

 

Un anciano le preguntó a la peste de dónde venía. “Vengo de  la ciudad de cobrar 100.000 vidas”, le contestó. “Pero murieron 200.000”, dijo el anciano. “Yo cobré 100.000, las restantes se las llevó el temor”, respondió la peste.

Las emociones son impulsos que nos llevan a situaciones en las que la mente racional se subordina a la emocional y pierde su  dominio. Para Freud, los fantasmas que asustan en las pesadillas son imaginarios, pero el miedo es real. Conviene descifrar cómo opera ese miedo.

 

Escuche dos voces que resuenan en su mente: una propone y la otra dispone. La propuesta constructiva  enfrenta al juicio obstructivo que la detiene. Un crítico interno, un superyo cruel, se ha instalado y desde allí reprime. ¿Le parece haber descubierto a su enemigo?, sí, es Ud. mismo.

Existe un temor estimulante, es el de quien crea buscando en libertad la fuente de la energía. El miedo negativo  conduce a la adicción, que es un programa que se repite hasta que explota o muestra su otra cara, la de la postergación. Lo que falla la regulación de la conducta, el que está al  mando no puede mover el interruptor. El yo quiere tener razón pero en  la realidad  sólo hay cambios y ciclos.

 

Las defensas que se levantan consumen la energía. El temor no enfrenta el dolor, se escapa ocupando la mente en cualquier cosa. Debajo del automatismo, está  la duda sobre sí mismo que lleva a la autoderrota. La apelación a  deseos fugaces y vagabundos, que giran entre  la adicción y la postergación.

 

Los círculos viciosos se mueven entre el no hacer y un hacer compulsivo, hasta que no quedan opciones para luchar con esas fuerzas que impiden el acceso al placer. Para vencerlas es necesario conocerse. La verdad es una receta dolorosa pero terapéutica.

 

El que no sabe lo que le pasa, expresa sus emociones mediante síntomas, enfermedades o fobias. La apertura hacia la transparencia es el valor agregado que aporta la inteligencia emocional.

 

¿Cuáles son los miedos que  paralizan?: perder la vida , la vitalidad o el prestigio, perder la conciencia, el ridículo, el miedo a hablar en público. Este último es muy revelador porque esconde a los demás y a otros, como buscar la perfección, que paraliza como cualquier otro miedo.

 

Pero, como sostiene Fromm, en el origen de todos los miedos está el miedo a la libertad. Adán en el Paraíso produce el primer acto de libertad, pero le parece una maldición: es libre pero no puede gobernarse ni realizarse. Cuando el hombre corta sus vínculos primarios con la familia y con las autoridades tradicionales que le daban  sentido a su existencia y un lugar en el mundo, adquiere la “libertad de” pero no  la “libertad para”. Al romper su cordón umbilical siente el horror a la soledad. La armonía del corte dependerá de que la educación forje un lazo diferente con los hombres a través del trabajo y del amor. Sin crecimiento personal la duda se resuelve por caminos equivocados: apelando al éxito, al conocimiento como fin o por la sumisión al líder. Su conciencia lo obliga a actuar por deseos que cree propios pero son exigencias sociales externas que hizo internas,  repite lo mismo que piensan los demás y se reinserta en una sociedad de masas como pieza de un engranaje de la máquina económica que responde a autoridades anónimas. El yo social excluye partes importantes de la personalidad: es empleado como se emplea a una máquina, no vale por sí mismo sino por su valor en el mercado. Es normal como estadística pero no  expande su espiritualidad y felicidad.

 

¿Cuál es la solución individual en un mundo caótico? Luchar por el cambio social  haciendo bricolage con lo que tenemos: nuestros deseos, conocimientos, bienes materiales y espirituales y con el capital social. Asumir  que el peor riesgo es quedarse donde uno está,  reconociendo que se está  lejos de los ideales y cerca de los temores, dejar de fingir, asumir lo que se teme perder, analizar qué hacer si sucede lo peor y saber cómo limitar las pérdidas.

 

La preocupación paraliza, la ocupación motoriza. Listar los problemas, formular las preguntas, conocer las limitaciones, cronometrar la ejecución, no duplicar riesgos innecesarios; implica el crecimiento de las áreas que podemos controlar. La acción aumenta la ocupación y disminuye la pasiva preocupación. Antes de la decisión se debe generar el  plan . Al entrar  en acción, no hay que dejar el cambio por la mitad, ni culpar a terceros, ni darse por vencido fácilmente. Pero tampoco hay que esperar demasiado, si las cosas salen mal hay que saber retirarse a tiempo.

 

El miedo es  mal consejero. Hay  intereses que lucran con él. Para enfrentarlo, el secreto es ser más uno mismo, conocer la misión por la que estamos en el mundo y luchar por ella a capa y espada.

 

El autor, Dr. Horacio Krell, dirige a ILVEM. Consultas a horaciokrell@ilvem.com.ar

 

 

 

 

 

Banderas Países
Bullet Contáctenos linea

Hacenos tu consulta!
Completá el formulario y te
responderemos a la brevedad!


Muchas Gracias!

ó llamanos al
+5411 3220 5526
+5411 4821 5411
Llamanos
 
Bullet Redes Sociales linea
iconos redes sociales


Dirección:
Mansilla 3037 PB - (C1425PBK)
Capital Federal - Buenos Aires - Argentina


Powered by Eurofull Mendoza