El argentino más inteligente

                                   EL ARTE DE LA MOTIVACIÓN * por Horacio Krell


El periodista Jorge Lanata lanzo en abril de 2016 un programa de TV para hallar al argentino más inteligente. Se basa en la teoría de las inteligencias múltiples cuyo énfasis es demostrar que no existe un solo tipo de inteligencia sino que cada ser posee una inteligencia especial.

Breve historia del ociente intelectual. Binet en el siglo xx  divulgó una escala para medir la edad mental y afirmó que “inteligencia es lo que mide mi test”. Stern dividió la edad mental por la cronológica y obtuvo el cociente intelectual. Terman popularizó el IQ (cociente intelectual), que entre 90 y 109 representa la inteligencia media. Un IQ alto no asegura el éxito en la vida. Según la teoría de las inteligencias múltiplesde Gardner, nadie es inteligente en todo (casa uno posee su tipo). Se puede ser inteligente en un campo y tener pocas luces en otro. El cóctel de creencias falsas sobre la inteligencia también sustentó la discriminación racial. Sobre este tema el asesinado premio Nobel de la paz Martín Luther King expresó:

Yo tengo un sueño, que un día esta nación se elevará  y aceptará la evidencia que todos los hombres son iguales. Yo tengo un sueño, que un día en las colinas de Georgia los hijos de los ex esclavos y los hijos de los ex propietarios de esclavos se reunirán en la mesa de la hermandad. Yo tengo un sueño, que un día Mississippi, un Estado sofocado por el calor de la  injusticia y la opresión, será  un oasis de libertad y justicia. Yo tengo un sueño, que mis cuatro hijos pequeños vivirán un día en una nación donde no serán juzgados por el color de su piel sino por lo que realmente son.

Los cerebros de los habitantes del planeta nacen iguales pero se diferencian luego por la educación que reciben, sus experiencias, el entorno, la actividad física y la alimentación. La neuroplasticidad es la cualidad del cerebro que facilita los cambios. Una predisposición natural a sacar ventajas activa áreas cerebrales de búsqueda y recompensa. Pero sus límites dependen de la sanción social de las conductas. La corrupción surge como cualquier hábito, al principio se nota, luego se hace acostumbre y al final se olvida o se naturaliza. Por eso es importante educar en valores.

Viktor Frankl escribió: “Quienes vivimos en campos de concentración recordamos a los que reconfortaban a los demás dándoles su último trozo de pan. Ofrecieron la prueba de que al hombre pueden arrebatarle todo excepto la última libertad: la de elegir su actitud y su propio camino”.

Inteligencia país.  Hay un corto publicitario donde jugadores de fútbol y básquet enfrentan  a ciegos y paralíticos con vendas en los ojos y en sillas de ruedas y son derrotados. El mensaje es: “la discapacidad depende de las reglas del juego”. Si la “cancha” nacional está embarrada la inteligencia puede mermar. Tener recursos naturales es una ventaja, pero se debilita ante factores adversos como créditos caros, inseguridad jurídica, etc.

Argentina produce alimentos para el mundo, por eso un chico con hambre es el fracaso de la inteligencia del país. Como el 30% de la gente es pobre, eso es como tener un  impuesto al cerebro.  Un ser preocupado por comer no educa su mente. Otro impuesto regresivo es el de la vejez. Jubilados pobres no pueden seguir activos mentalmente ni hacer lo que las neurociencias sugieren: trabajar hasta el final en lo que los apasiona.

Argentina potencia. En 1945 el premio Nobel de economía Paul Samuelson predijo que Argentina sería la próxima potencia mundial. No sabía que se estaba gestando un gobierno populista. Hoy el país está en el puesto 58 entre 65 países en los exámenes internacionales a estudiantes.

Ese índice sugiere un futuro desfavorable. La solución sería que la educación sea una política de estado, estrategia que siguieron países como Finlandia. Allí las estrellas de la sociedad son los maestros y no los ricos y famosos y es administrado por señores honestos que nadie conoce y que no hacen fortunas  de la noche a la mañana. Como dijo Vargas Llosa: “Un pueblo educado no puede ser engañado”.

En los regímenes populistas cada actor sabe de memoria el papel que debe desempeñar, aprendió que el líder conduce con mano dura, no tolera el disenso y crea grietas entre la gente. También sabe que recibirá premios sólo si lo apoya, no de acuerdo con su capacidad y que si critica lo persiguen. El líder democrático cambia el relato. Busca que improvisen, que actúen sin restricciones, pero le cuesta logar la coordinación colectiva. Galimatías es algo incomprensible. Vargas Llosa dijo: "Argentina es un galimatías indescifrable, país democrático cuando Europa no lo era, próspero cuando otros atrasaban, 1ro en acabar con el analfabetismo con un sistema educativo ejemplar. Ese país es hoy pobre y caótico ¿Tuvo una guerra terrible? No. Eligieron lo peor y lo siguen haciendo. Un país de gente culta, con grandes recursos naturales prefiere ser pobre. Una minoría errada y organizada para obtener el poder venció siempre a una mayoría desorganizada, silenciosa e indiferente.

Bien atado. Durante mucho tiempo se concentró el poder, se ocultó la información, se desactivaron los controles, se colonizaron los medios de comunicación y a las entidades defensoras de los derechos humanos, se acorraló a opositores y periodistas y se organizó la corrupción. Una parte de la sociedad lo aceptó a cambio de beneficios: "roban pero hacen” y toleraron porque les convenía. Hoy los votantes eligieron otro partido con dos atributos: eficacia y la estética. La aspiración es que sumen la ética, la eficacia contra la pobreza y que gesten una justicia insobornable. Una sociedad acostumbrada a liderazgos fuertes,  necesita que, el autor de un relato coherente, le devuelva la brújula, sin maltratarla ni corromperla,.

Mirtha Legrand, la conductora de un programa de TV donde cenan y almuerzan los famosos dijo: "Como te ven te tratan. Y si te ven mal, te maltratan". Su frase es útil para entender a la oposición y al gremialismo. Como los tiburones blancos, que huelen la sangre de su presa a lo lejos, parecen hoy dispuestos a complicar la gestión del Gobierno. Cuanto peor empiezan a verlo, más se animan a contradecirlo y a enfrentarlo.

No repetir el pasado. Estudiarlo permite calibrar, dimensionar y prever el impacto de fenómenos que tienen casi siempre antecedentes. Los cambios crean inestabilidad e incertidumbre, y traen amenazas. Solemos conocer historias de éxito, de los que se adaptaron a los cambios y los potenciaron. Pero están los que no pudieron y se aferran  a lo que conocen, a amortiguar los golpes, y deben ser emprendedores a la fuerza.

Johann Fust, quién financió la creación de la imprenta, se preguntó -como hoy el periodismo digital hoy- cómo convertir esa novedad técnica y la edición de La biblia en dinero. No supo lo que encontraría. Los poderosos gremios reaccionaron contra lo que llamaron la invención del diablo.

De ninguna manera. Así responden hoy los taxistas argentinos ante Uber. La historia de los inventos refleja el abaratamiento de costos, la muerte de oficios y el nacimiento de otros. Son procesos conflictivos. “La destrucción creativa” es útil para la sociedad pero no para el que es destruido. Por eso la historia no debe tomarnos mal parados. Las cosas suceden y si aprendimos del pasado, hay que entusiasmarse o resignarse y no llorar sobre la leche derramada. Uber considera que las normas no le caben. El efecto inmediato podría ser que los taxistas demanden igualdad,  no pagar seguros, ni exhibir registros profesionales. Si soltamos la imaginación esto puede extenderse a cualquier otra actividad regulada, incluso la nuestra.

Las reglas son el producto de una comunidad. Pero Uber forma parte de un sistema que sobrevuela los límites. Las superestructuras desbordan a las entidades e ignoran sus reglas. Es una anarquía que incluso pretende quedar bien, bajo el slogan de la economía colaborativa.

Vivir actualizado. Esta necesidad de poner al día nuestro saber a lo largo de toda la vida plantea la dificultad creciente de aprender en edad adulta. El desafío más difícil es desaprender. Todo conocimiento nuevo debe integrarse a los saberes previos. Algunas novedades encajan porque refuerzan nuestras creencias, pero otras chocan con  certezas, convicciones y prejuicios. Las ventajas de la innovación implican renunciar a la comodidad que ofrece el terreno conocido. La "resistencia al cambio" y la "preferencia por el statu quo" se arraigan en la mente y cuesta revisarlas. Así se usan pretextos para negar la realidad. Hay que luchar contra la naturaleza de la mente con inteligencia y replantear esas creencias. El premio será la oportunidad de ser protagonistas y no espectadores, de seguir creciendo y ampliando nuestros horizontes mientras sigamos vivos.

Inteligencia país en Japón. Un ejemplo de inteligencia país con pocos recursos es Japón. Con un territorio pequeño que no sirve para la agricultura ni la ganadería, es una fábrica flotante que importa materia prima del mundo, la convierte, la exporta y genera riqueza. Japón recibió bombas atómicas, terremotos, maremotos, escasez.  Gasta poco en armas y mucho en educación. Después de la derrota en  la 2da guerra mundial, importó los productos “made in USA”, los mejoró, redujo su tamaño, abarató sus costos y se los terminó exportando a EEUU.

Desinteligencia país en Argentina. La burocracia hace que formar una empresa tarde meses, los controles fallan, no hay funcionarios bien remunerados y comprometidos con el interés nacional porque se eligen por amiguismo o clientelismo. Un equipo profesional no minimiza la política, le otorga capacidad de gestión para alcanzar sus metas. Se necesita un plantel permanente, independiente y bien pago.

La economía de la inteligencia. Lo que más vale es la inteligencia de la gente. Desarrollo no es lo que se tiene sino lo que se hace con lo que se tiene. Una nación innovadora centra su estrategia en su gente, para que se sientan parte de la empresa país y que están formando parte del cambio.

La educación es la industria pesada de cualquier nación, porque es la que fabrica los ciudadanos del futuro.

Programa inteligencia país. Primero. Invertir en la inteligencia de la gente. Segundo. Dar un espacio al potencial creador del individuo y formar canales de participación ya que la inteligencia país se construye desde abajo. Tercero. Desarrollar la capacidad de aprender, hacer, adaptar y crear. Cuarto. Retener a la gente que es el capital social de la economía. Los países en desarrollo pierden si la inteligencia se va, las economías desarrolladas ganan cuando la reciben. El desafío de la inteligencia país pasa por la educación. En enseñar una forma de ser, de crear y de hacer.

La Argentina, la sociedad, y el Gobierno, precisan recrear un clima social propicio, un nuevo paradigma. El último que nos unió fue la democracia. En el ´81 y ´82, el 90 % de los argentinos querían que se fueran los militares. Lucharon por la democracia pero hoy están divididos. Hay que generar un nuevo proyecto de país. La riqueza de un país no son solo las industrias ni los recursos naturales, es la inteligencia de su gente. 

Picardía criolla. El vivo busca soluciones mágicas, zafar de las consecuencias sin arreglar los problemas. Es una forma segura de seguir en la pobreza. Pensar que lo importante es darse los gustos ahora y dejar para más adelante cómo se pagan. Decir: en este país es imposible que te vaya bien, la inflación se come los ahorros, no tiene sentido invertir y lo único que se puede  hacer es gastar ahora. Hay que abandonar esas creencias y comodidades del rol de víctima. La persona inteligente trabaja por sus sueños, porque sabe que si no trabajará para el sueño de otros.

Hemos dado un largo rodeo en esta nota para volver a tratar sobre quien es el argentino más inteligente. Podemos elegir a Maradona o Messi en el deporte, Borges en literatura, Sarmiento en educación, René Favaloro en medicina, el Papa Francisco en religión, Mercedes Sosa como cantante, Daniel Barenboim como director de orquesta, Astor Piazzolla como músico, Adolfo Pérez Esquivel como activista por la paz, la reina Máxima de Holanda por su inteligencia social, César Milstein como biólogo, Quino el creador de Mafalda, José de San Martín como militar, etc. Pero es tan importante es que los argentinos se destaquen individualmente como que su unión haga la fuerza creadora de un país inteligente.

Quizás nos falte una estrategia de inteligencia social. En nuestro país prevalece el individualismo pero la inteligencia siempre está ligada al trabajo en equipo, pero ha predominado el amiguismo sobre el mérito. El equipo país es como las piezas del ajedrez, están en interacción con otras piezas del tablero social y con las reglas del  juego. Un peón puede ganar una partida y una neurona vale más si está conectada con otras. El principio de la inteligencia social es que solo no se puede. Un equipo de alta competición debe reunir a creativos que generen las ideas, analíticos que elijan las mejores, ejecutivos que realicen lo que el grupo decida y socializadores que puedan comercializar los bienes o servicios que se producen.

Dijo John Donn cada hombre es un pedazo del continente, una parte de la tierra. La muerte de cualquier hombre me disminuye porque estoy ligado a la humanidad, por consiguiente: Nunca preguntes por quién doblan las campanas, las campanas doblan por ti.

La tendencia a ver y juzgar desde una perspectiva egocéntrica, a separar lo que se dice de lo que se hace, promueve acciones contradictorias. Como formamos parte de grupos cuyo éxito será el nuestro, aprendamos a generar guías del aprendizaje social: seamos creadores de equipos con inteligencia social. El test de la excelencia es que los grupos en los que intervenimos logren resultados también en  familia, amistades, trabajos y relaciones.  Así podremos evaluar el capital social que creamos en el país. El argentino más inteligente sabe que hay que vivir y dejar vivir.

 

Ilvem es una entidad educativa cuya misión es el desarrollo de la mente humana en el marco de la teoría de las inteligencias múltiples (espiritual, emocional, intelectual, creativa, artística, estratégica, corporal, social, comercial, comunicacional y digital).

 

Informes en www.ilvem.com o al teléfono 48215411.

 

*CEO de Ilvem. Mail de contacto: horaciokrell@ilvem.com.

 




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