Conductas ganadoras

                                   EL ARTE DE LA MOTIVACIÓN * por Horacio Krell


¿Por qué hacemos lo que hacemosDeseamos reinventarnos pero tememos arriesgar. Dijo Einstein que no se mejora haciendo lo mismo. Lo que pensamos modifica los circuitos neuronales y cambiar es posible gracias a la neuroplasticidad, (la capacidad del cerebro de reformartearse). Eficiencia es hacer  las cosas bien, eficacia es hacer lo correcto. Pareto descubrió que el  20%  de lo que hacemos produce el 80% de los resultados. La vida moderna, con sus urgencias y tensiones, lleva a no saber por dónde empezar y al vacío de ideas. Por eso se puede ser eficiente sin ser eficaz y hacer muy bien algo que no sirva para nada. Por otro lado la eficacia también requiere el actuar con eficiencia.

Conocimientos para la acción.  Es necesario desarrollar la capacidad de aprender. Las rutinas defensivas lo impiden. Las fuerzas de cambio son contradictorias. Por un lado se busca homogeneidad, ahorrar energía, constancia, quedarse en la zona de confort, no correr riesgos. La fuerza contraria, la del cambio, promueve iniciativas pero de 100 ideas sólo una llega a la práctica. Las creencias y los modelos se resisten a las nuevas propuestas y generan contradicciones. Hay algo en la naturaleza humana que incita a cambiar, a explorar nuevos mundos y a realizar acciones que concreten esas intenciones. Pero desde la infancia se mama el haz lo que yo digo pero no lo que yo hago. Esa mecánica es protegida, apañada y aplaudida. Se comprende lo que pasa pero se aprende a actuar como si no se comprendiera. Esto promueve el antiaprendizaje. 

De la causa al efecto. El conocimiento para la acción contiene afirmaciones causales: si p entonces q, que se puedan recuperar cuando sucede p.  Se aprende corrigiendo errores ante la discordancia entre lo querido y lo obtenido, entre la intención y el resultado o cuando producimos una concordancia entre la acción y el efecto. Know How -saber hacer- es hacer realidad lo que decimos que sabemos. Pero ningún entonces puede cubrir las situaciones nuevas, por eso se aprende en la acción, de la brecha entre lo sabido y lo actuado y así se modifica la memoria.

Aprendizaje doble. Por un lado se quiere cambiar la conducta fallida por la conducta ganadora, como dejar de llevar y traer chismes. Pero sin cambiar el programa maestro la corrección fracasa. Hay una teoría que se abraza y otra que se aplica. Son contradictorias pero no se advierte porque las teorías en uso están internalizadas (salvar las apariencias, eludir obstáculos, ocultar). La rutina defensiva traba el aprendizaje doble.

Se aplica en piloto automático y sin tomar conciencia. Hay que desarmar esos mecanismos defensivos que se apoyan en argumentos blandos, como lo que se recuerda, o confíen en mí. El razonamiento productivo se funda en datos duros como filmar y grabar los sucesos, abrir la mente para el debate, explicitar las deducciones y ponerlas a prueba. La idea es darse cuenta que esa creencia es falsa y que coincide con la teoría en uso.

El individuo busca un diseño para lograr el objetivo más allá de la razón que justifica su acción. Pero el modelo que usa se lo impide. Un programa de reeducación implica descubrir que reglas impiden ver la discrepancia que los lleva a diseños para la acción que no aplican los valores.

Lo que se dice y lo que se hace.  Las teorías de la acción están en el centro de la competencia, relacionan la acción con el conocimiento que concreta las intenciones. Una teoría debe contar con reglas que describan la realidad, reglas normativas que señalen las acciones a implementar, y reglas predictivas sobre lo que sucederá. La prueba es modelar razonamientos que puedan ser refutados por los hechos, que detecten la brecha, que la expliquen y que puedan sobrevivir a razonamientos alternativos. A la verdad nos acercamos. Como no existe la perfección, la acción debe acercarnos a ella. Verdi dijo que siempre buscó la perfección pero nunca la pudo hallar. Por eso a los 85 años mantenía su longevidad creativa.

La investigación básica y la aplicada deben contribuir una con otra. La sustentabilidad es un concepto que hay que llevarlo a la práctica. Contribuir con la creación de condiciones económicas, ecológicas, sociales y políticas que permitan que el mundo pueda mantenerse  para que lo disfruten las generaciones futuras, con la clave puesta en el hacer. Un hacer que permita narrar con naturalidad: no tener que inventar una historia -como suele hacerse para captar al público-. Una idea en consonancia con el activismo creativo de quienes dicen lo que piensan, hacen lo que dicen y hacen tangibles los discursos con acciones concretas basadas en el hacer. Están los que hacen y los que dicen que hacen, ¿qué tipo de personas eres?

Inteligencia pasiva.  Es la estrategia de no hacer. Pero qué hacer cuando “no hacer” no funciona. ¿Habría que hacer algo cuando uno no sabe qué hacer, aunque sea algo estúpido? Ante  la urgencia de cambiar las cosas, o cuando uno está apurado, ignora complejidades que más tarde se vuelven en contra. Puede ser que alguien lo esté forzando a reaccionar. Antes de hacer hay que examinar el contexto.

La escuela y el trabajo. Un informe del Banco Interamericano de Desarrollo señala que la escuela está “desconectada” del ámbito laboral y que la secundaria no brinda las habilidades que los empleadores valoran. Hay falta de habilidades socioemocionales como tomar decisiones, pensamiento crítico, responsabilidad, empatía, planificación, saber formular objetivos y estrategias de trabajo. Esas competencias “blandas” no se aprenden en la escuela. Desde la capacidad de expresarse correctamente o la destreza de desenvolverse en los diferentes contextos sociales, hasta cómo vestirse.

Hay un “desacople” entre lo que la escuela enseña y lo que el mercado necesita. La acción sin conocimiento es ensayo y error, y el conocimiento sin acción es una utopía. El que no hace no se equivoca pero tampoco aprende. La inteligencia emocional va de la mano de la inteligencia social. La tarea es paso a paso y con otros que acompañen. Si deseas ir rápido anda solo, pero si quieres llegar lejos, hazlo en  buena compañía.

Sistemas. Somos únicos e irrepetibles pero al mismo tiempo del polvo venimos y al él volveremos y, por ende seremos el alimento del sapo que será bocado de la serpiente; y así es la rueda de la historia. Somos parte de sistemas ambientales, sociales, políticos, culturales. Somos parte del tiempo y de una época. Somos humanos (e inhumanos), concretos y abstractos. Somos letra, símbolo y funciones numéricas. Partes de mil mundos.

Todo vuelve. Imagina una reunión de gerentes de un banco. El dueño pregunta: ¿quién fue el irresponsable que otorgó los préstamos que no pudimos cobrar y casi quebramos? Señores, de aquí en adelante sólo se otorgarán préstamos con criterio conservador. Pero como la vida sigue, la economía se recupera, y para no perder operaciones los criterios cambian. Alguien dice: Pero ¿no era que esto no lo íbamos a hacer más? Ahora es diferente, le contestan, y todo termina en una nueva crisis. Porque la crisis anterior ocurrió porque se dejó de lado lo que se había jurado en la precedente. El comportamiento se repite. Las expectativas explican las variaciones en el tiempo.

Capacitación para la acción. En esta época el ciudadano se transformó en consumidor. La sociedad de consumo lo presiona para que, en lugar de usar la brújula interior que oriente su destino, use el radar que lo lleva a imitar a los ricos y famosos. Países  como Finlandia hicieron de la educación y de la igualdad de oportunidades sus políticas de estado. Allí las estrellas de la sociedad no son los futbolistas sino los maestros.

Brasil y Chile tienen más graduación universitaria que la Argentina porque tienen un régimen de ingreso estricto. Sin exámenes generales al finalizar el secundario,  el ingreso es masivo. Una mayor selectividad mejora las tasas de graduación, pero también requiere que las universidades cambien su paradigma centrado en el docente y en la enseñanza enciclopédica, poco amigable con los estudiantes, por nuevas pedagogías.

En la Prueba PISA del 2012, ocupamos el lugar 59 entre 65 naciones y estamos detrás de Chile, Costa Rica, México, Uruguay y Brasil.  En primaria, según UNESCO en la prueba TERCE del 2013, nuestros niños tienen menos conocimientos en Lenguaje que los de Chile, Costa Rica, Uruguay, Perú, México, Brasil, y Colombia. En 1997, ocupábamos el segundo lugar. Son demasiados los días en los cuales nuestras escuelas cierran. Los niños chilenos tienen 1083 horas anuales de clase, los cubanos 1000, los peruanos 900, los mexicanos 800 y los paraguayos 773. Nuestro calendario legal con apenas 720 horas anuales es uno de los más cortos del mundo, y se acorta por conflictos y feriados.

Comparar con la excelencia.  Es un ejercicio útil para romper con los que consideran a lo propio como lo único posible y valioso, rechazan lo diferente y optan por encarar sus problemas de acuerdo con un patrón histórico de permanente repetición. Tomemos el ejemplo de Finlandia en educación. Es cierto que se trata de un país mucho más igualitario que el nuestro, sin pobreza. Tiene un un modelo pedagógico que transforma a los alumnos en protagonistas del hecho educativo a través de la resolución de problemas y el desarrollo de proyectos, y eso no requiere alumnos provenientes de sectores acomodados. Es un plan mucho más adecuado que las tediosas clases que ofrece la escuela argentina.

Los docentes finlandeses son altamente calificados y muy bien remunerados. Pareciera que docentes mal formados, con bajos sueldos, con mucha demanda asistencial y poca exigencia profesional es algo inmodificable de nuestro sistema; así lo fuimos construyendo a partir de los años 60. Finlandia se reinventó a partir de los 60 haciendo una opción económica y cultural estructurada sobre la base de una educación de calidad para todos. Valoran el ejercicio de pensar el futuro considerando las carencias y posibilidades propias en relación con las oportunidades que ofrece el mundo. Es un modo de actuar que nos parece extraño, porque tenemos una actitud nostálgica del pasado que nos dificulta proyectarnos al futuro.

El Diálogo Apreciativo. Busca lo positivo para potenciarlo y anticipar el futuro. La solución tradicional parte del problema: ve lo que está mal, identifica la causa, construye hipótesis, elige la más fuerte y la ejecuta. El diálogo apreciativo parte de lo mejor y luego lo construye. El problema cierra, el diálogo abre. Lo negativo no tiene la fuerza de la visión, sus recursos son escasos, el diálogo abunda en alternativas. Uno apela a la resistencia el otro a la energía. Uno avanza paso a paso, el otro con ideas. Uno elige la dirección externa, el otro el poder interior.

Cambiar la imagen negativa de problema por la visión positiva de la solución, es la idea de Nietzche en: No hay hechos, sólo interpretaciones.

La fórmula Imagen positiva = acción positiva combina descubrimiento, meta, diseño, acción y conversar para abrir, decidir,  ejecutar, evaluar y cerrar. Conversando, imaginando, descubriendo y ejecutando, el futuro es una creación. La fijación impide el pensamiento distintivo.

La forma más perjudicial es quedar atrapado en un modelo mental. No ver más allá de lo que se hace. No desafiar los supuestos. Creer que lo que antes fue verdad seguirá siendo cierto hoy y mañana. Ese "punto ciego" es muy peligroso para la innovación. Hay herramientas que curan la miopía del futuro. Una frase lo afirma: No siempre el desconocimiento es lo que te hará fracasar. Es lo que sabes lo que puede provocar tu fracaso.

Desde la posición determinista, la causa del efecto es la causa. Pero en el hombre un evento futuro puede actuar como causa. No se trata de la meta, sino de su anticipación psicológica lo que activa y dirige la conducta. La meta anticipada ejerce así su efecto causal.

Sistemas auto-regulados. El feedback corrige la discrepancia entre la situación actual y la deseada y el resultado sirve para activar o inhibir una conducta. La proacción anticipadora (feedforward)  se proyecta hacia el futuro con una mirada apreciativa.  El feedback focaliza lo mal hecho en el pasado, el feedforward lo que se puede hacer mejor en el futuro. Un sistema auto-regulado integra el Feedback para reaccionar con el Feedforward para anticipar el futuro. Anticiparse brinda un método de control donde las expectativas se emplean para producir acciones.

El hombre integra la información sobre el pasado para mantener o modificar su presente, orientándolo hacia el futuro deseado.  El pasado no se puede cambiar, pero retroalimentarse de futuro permite crearlo.Es posible que los que miran a Finlandia vean que las nuevas generaciones de ese país asisten a escuelas diseñadas a la luz de la cultura contemporánea y que esto las habilitará para participar del mundo que les tocará transitar.

Quienes comparan tal vez sueñan con un país mejor, saben que los pobres no son un hecho de la naturaleza y que educarlos desde esta condición no es otra cosa que aceptar esta realidad como inmutable. Hay soñadores de un país mejor,  pueden ser un poco ingenuos, pero es valiosa su irrupción para recordarnos que se puede y se debe hacer otra cosa, ya que existen otros que quisieron y pudieron.

Como dijo Neruda , “Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos”. Somos más cínicos, menos crédulos, más críticos, menos maleables, más experimentados, menos inocentes La gente busca  ejemplaridad y consistencia y las grandes expectativas no caen sobre los hombros por igual. Es importante para los más jóvenes saber que existen los pueden sostener esa presión y generar conductas ganadoras. Esos que cargan con las ansiedades sobre sus hombros y soportan la tensión para canalizarla productivamente y dar respuestas efectivas

 

* El doctor Horacio Krell es el CEO Ilvem. Dicta conferencias gratuitas sobre optimización de la inteligencia. Mail: horaciokrell@ilvem.com.

 

Ilvem es una entidad educativa cuya misión es el desarrollo de la mente humana en el marco de la teoría de las inteligencias múltiples (espiritual, emocional, intelectual, creativa, artística, estratégica, corporal, social, comercial, comunicacional y digital).

 

Informes en www.ilvem.com o al teléfono 48215411.

 




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