Yo tuve un sueño

                                   EL ARTE DE LA MOTIVACIÓN * por Horacio Krell


EEUU siempre fue una tierra de oportunidades. Con buenas ideas y ganas de hacer nacían los triunfadores. El sueño americano se basó en la igualdad. Walt Disney afirmó con entusiasmo: “Si lo puedes soñar lo puedes hacer”. Pero hoy cunde el pesimismo ¿Le llegó el fin del sueño americano? ¿A la ilusión de que persiguiendo el beneficio personal la mano invisible del mercado se encargaría del resto? Nunca las oportunidades fueron para todos. El 28 de agosto de 1963 300.000 personas se congregaron en el Lincoln Memorial. El discurso de Martin Luther King conmovió a la humanidad.

”Sueño que un día, en las rojas colinas de Georgia, los hijos de los antiguos esclavos y los de los antiguos amos serán capaces de sentarse juntos en la mesa de la hermandad. Sueño que mis cuatro hijos pequeños vivirán un día en una Nación donde no serán juzgados por el color de su piel.”

La lucha era por los derechos civiles de la minoría negra. Los pacifistas eran liderados por King y el “Black Power” por Malcom X, quien rechazaba la integración a la sociedad blanca y la vía pacífica.

Alabama y Missisipi, con ómnibus, escuelas, restaurantes y baños para blancos y negros, mostraban la discriminación. Esto ocurría a los 100 años de la Guerra Civil que terminó con la esclavitud.

En junio, el presidente Kennedy había presentado la “Ley de Derechos Civiles” para garantizar que “la raza negra tuviera sitio en la vida o en la ley del país”.  En el discurso de King estaban Josephine Baker, Paul Newman, Bob Dylan, Joan Baez y Jackie Robinson, el primer jugador que rompió las barreras raciales en el béisbol. Cinco años después del famoso discurso de 1963, King y Robinson se unieron a los atletas negros que planeaban boicotear los Juegos Olímpicos México 68. Tommie Smith y John Carlos lo recordaron en octubre de 1968, cuando levantaron sus puños enguantados con el símbolo del Black Power, la imagen más poderosa de rebeldía en la historia del deporte. King no pudo aplaudirlos. Había sido asesinado el 4 de abril de 1968 en Memphis.

El asesinato dejó a los atletas negros sin su principal apoyo y el boicot a los juegos perdió fuerza. "No podemos luchar contra la pobreza mientras muchos de nuestros jóvenes mueren en Vietnam", dijo King”.  EEUU es "el más grande proveedor de violencia en el mundo de hoy".

Muhammad Ali dijo: “todos, negros, morenos y pobres, somos víctimas del mismo sistema de opresión." El más grande boxeador de todos los tiempos desafió al gobierno negándose a combatir en Vietnam, pero reclamó desde una vereda diferente. Pero Alí y King, se tenían mucho respeto.

El sueño americano. King quiso corregir las desigualdades heredadas, la violencia y la falta de oportunidades educativas. Era un campo de juego injusto. Nada que ver con el sueño americano. Pocos intelectuales se preocuparon por eso. La escuela dominante adoraba la eficiente economía de mercado, pero King quería construir un mundo inclusivo en el que todos pudieran vivir.

Para los ortodoxos, el desempleo era culpa de los trabajadores. El Nobel Robert Lucas, dijo: “Una de las tendencias peligrosas para una economía sensata, la más seductora, y nociva, es hacer foco en la distribución del ingreso”. Otro Nobel de Chicago, Gary Becker, afirmó que, en los mercados laborales competitivos, era imposible la discriminación. Esos argumentos prevalecían.

Para King la lucha por la justicia debía darse en todos los frentes: no era una batalla sólo contra la discriminación y segregación, sino a favor de la igualdad y la justicia. Aun hoy, las relaciones raciales se tensan con pobres cada vez más pobres y ricos cada vez más. La lucha está lejos de terminar. Bancos como Wells Fargo, discriminan a los más vulnerables con préstamos predatorios.

Los que precisan comprar un auto deben recurrir a financieras paralelas que prestan a tasas usurarias con leyes que promueven la rápida ejecución o incautación de los bienes comprados.

La discriminación laboral se generaliza. La discriminación adopta el formato de la seguridad, con políticas de detención y cacheo. Casi el 40% de los presos son negros. No hay cambios en la brecha de ingresos entre afroamericanos o hispanos con la de los estadounidenses blancos en los últimos 30 años, sólo reciben un 58% de lo que reciben las familias de raza blanca.

En 2009, la riqueza de los blancos era 20 veces mayor. La Recesión creó una brecha récord y la recuperación una quimera: el 100% de la ganancia fue para el 1% más rico, done no hay excluidos.

King vio que estas divisiones son el cáncer de la sociedad, socavan la democracia y debilitan la economía. Las injusticias no eran inevitables. Pero también sabía que con soñar no alcanzaba.

A medio siglo del célebre discurso, las luchas por los derechos  ganaban fuerza en todo el mundo y se producía la descolonización en África, Medio Oriente y el Sudeste Asiático, pero se diseminaba por América Latina una marea de dictaduras militares como reacción a la Revolución Cubana.

En 1962, el mundo estuvo 100 días al borde del Holocausto Nuclear por el bloqueo norteamericano a Cuba que terminó con el desmantelamiento de la base soviética en la isla y el levantamiento de la base norteamericana en Turquía, cuyos misiles podían alcanzar a la mismísima Moscú.

Un país violento. Tres meses después del célebre discurso Kennedy caía asesinado en Dallas y, cinco años después en Memphis, King era asesinado. Pero la ley presentada por Kennedy sería promulgada por su sucesor -Lyndon Johnson-. Sin embargo muchos indicadores económicos, siguen hoy igual, como también la brutalidad policial y su impunidad.

Trayvon Martin, de 17 años, fue asesinado el 26 de febrero de 2012. Al vigilante civil George Zimmerman no le gustó su aspecto. Martin volvía a su casa con la capucha puesta tras comprar caramelos y lo mató de un balazo. Cada 28 horas un negro muere en EEUU por balas de policías.  LeBron James, rey actual de la NBA, que pintó sus zapatillas con la leyenda "Trayvon RIP" y se fotografió con sus compañeros de Miami Heat con la capucha puesta, bajo el lema "Somos Trayvon Martin". Un jurado absolvió este año a Zimmerman afirmando que actuó "en legítima defensa". "¿Cómo les explico esto a mis hijos?", tuiteó al día siguiente Dwyane Wade, compañero de LeBron en los Heat. Su hijo mayor, contó Wade, le había pedido una capucha en la última Navidad.

Bajar un cambio. Un niño negro de 2 años de edad en 1963, hijo y nieto de africanos: -Barak Obama- juraría 45 años después como el 44º Presidente de los EE.UU. Se alejaba la posibilidad de una Guerra Nuclear, no quedaban dictaduras en América Latina y África crecía como nunca con inversiones chinas. El mundo está cambiando para mejor.  Desde el simple dato de Barack Obama presidente, los derechos de los negros han logrado avances notables en el último medio siglo.

"No habrá ni descanso ni tranquilidad en EEUU hasta que el negro tenga garantizados sus derechos de ciudadano", fue otra frase de King. Comprendió "el poder simbólico del deporte" que advirtió de niño con Jesse Owens, el "atleta negro héroe" que ganó ante los ojos de Hitler en Berlín 36. Pero al gran deportista símbolo que vio de niño fue Joe Louis, el primer campeón negro de los pesados, ídolo de millones cuando venció a Schmelling, el boxeador de Hitler.

A Louis sus patrones le enseñaron que no sonriera al ganarle a un blanco, fue recordado por King en; “Por qué no podemos esperar”. Contó allí como un joven negro sirvió para inaugurar un nuevo método para la pena de muerte: Gas venenoso versus horca. Se colocó un micrófono para que los científicos oyeran las palabras del reo agonizante y valorar la reacción de la víctima. Lo que dijo el joven antes de morir: "Joe Louis, sálvame; Joe Louis, sálvame; Joe Louis, sálvame"

Hace poco fue Obama exaltó la figura del luchador por los derechos de los negros. Reconoció que aún hoy persisten las brechas raciales y que inclusive el “sueño” del líder negro “parece aún más difícil de alcanzar”. “No es suficiente con tener un presidente negro ”. Comenzó recordando con emotividad sus palabras y su lucha, gracias a la cual EEUU “se volvió más libre y justo”. “Ofreció un camino de salvación a los oprimidos y a los opresores. Ese día EE.UU. cambió pero “la pobreza arroja una sombra sobre nuestra juventud”. “La posición de los estadounidenses que trabajan, independientemente de su color, se erosiona”. Las palabras de Obama fueron escuchadas por una multitud venida desde diversos lugares del país para recordar, en las escalinatas del simbólico monumento, el famoso “I have a dream” de King, uno de los mejores discursos de la historia por su retórica y profundidad. Con elocuencia inolvidable, expresó su deseo de que gente de tez negra y blanca convivan en armonía y como iguales. Fue definitorio para el movimiento de derechos civiles.

Obama sostuvo que gracias al desafío de King y a que la gente de color nunca dejó de luchar, hubo cambios significativos. “Porque ellos marcharon, las puertas de la oportunidad y de la educación se abrieron para que sus hijos pudieran imaginar sus propias vidas, más allá de lavar la ropa sucia o limpiar los zapatos de otro”. Advirtió que la desigualdad persiste. Durante una década los trabajadores de todas las razas han visto estancarse sus salarios e ingresos. A pesar de que los beneficios empresarios se han disparado, así como los de unos pocos afortunados, la desigualdad ha aumentado de manera constante Esa es aún la “gran asignatura pendiente” en EE.UU.

En 1963 la Suprema Corte  americana  abogó por la justicia económica ¿Quién hubiera imaginado que 50 años más tarde otra Corte distinta a la que en otro tiempo se decidía a ayudar al surgimiento de un país más equitativo e inclusivo, iba a ser el instrumento para preservar las desigualdades, permitir que las grandes empresas influyeran con gastos  ilimitados en las campañas políticas, a simular que la discriminación en el voto ya no existía y a restringir los derechos a demandar por mala conducta a las empresas.

La realidad es la única verdad. El capitalismo financiero le vino ganando la partida a la cultura del esfuerzo. En 40 años concentró la riqueza en creadores de valores ficticios y la economía real quedó atrás. Se sostuvo un consumo irracional, desligado de la capacidad productiva. La burbuja financiera se alimentó con tasas de interés muy bajas que pusieron los inmuebles al alcance de cualquiera. Mientras tanto los creadores de la burbuja se repartían ganancias fabulosas y el mundo se subía al Titanic de la globalización, los gobiernos no hicieron los controles y nadie quiso ver la realidad. Pero la realidad dijo presente y pinchó la burbuja.

El capitalismo sólo funciona con leyes justas. La frialdad en las relaciones humanas que provoca sólo se equilibra con una vida ética que una a la sociedad a través de valores. Sin frenos éticos la codicia se desboca. Muchos perdieron sus viviendas y empleos. Mientras tanto el gobierno protegía a bancos y corporaciones.

El fin del sueño americano. El capitalismo creó una fábrica de pobres que angustia  con guerras y quema recursos. Antes de la crisis, el 43,5 % de los trabajadores del planeta eran pobres y sólo el 49,9 % tenía empleo regular. Antes el petróleo abundante y barato permitía producir con grandes ganancias. En los 90,  bajaron los salarios y hubo crisis del mercado inmobiliario. EEUU ofreció créditos para el consumo masivo. El ahorro se hizo negativo e inventaron el crédito hipotecario. Las casas fueron como cajeros automáticos para conseguir dinero. La economía de EEUU quebró porque el pasivo financiero llegó al 116% del PBI. A junio 2007 el precio del petróleo llegó a 147 u$s el barril y la inflación dejó sin dinero a las familias.

La tercera revolución industrial. El petróleo escasea y no puede abastecer el crecimiento de China e India.  Esto anuncia el fin de la segunda revolución industrial, el costo de los combustibles se traslada a toda la cadena. La reserva de combustibles no alcanza para que mundo se reactive. Además el cambio climático erosiona la economía: 240.000 millones de dólares costaron a EEUU Katrina, Ritaa, Ike y Gustav, entre otras tragedias. El cambio climático va destruyendo el planeta rápidamente. La única posibilidad es llegar a  tiempo con sustitutos renovables, almacenamiento de hidrógeno, redes inteligentes de empresas de servicios, vehículos eléctricos, edificios inteligentes que generen su propia energía.  

Yo creo. El fin del sueño americano no conjuga la tercera persona de los verbos creer y crear: YO CREO. Para  crear hay que tener buenas creencias, conocimientos y saber observar.  Así nacen las buenas ideas. 

Schulke  un veterinario de 71 años pese a la crisis, sigue feliz. Al pensar en su jubilación, optó por comprar una granja en lugar de invertir en un fondo de pensiones. Eso le permite vivir bien, a diferencia de lo que le pasa a sus amigos, que creían que la riqueza desbordaría de la copa de los ricos y caería sobre la sociedad.  

Edison -el inventor más grande de todos los tiempos- dijo: un genio es un 10% de inspiración y un 90 % de transpiración. Produjo mil patentes que convirtieron la actividad de inventar como entretenimiento en fuente de negocios. Contaba con  sobresalientes aliados en su compañía, también enseñaba a inventar.

La destrucción creativa. Nada fracasa tanto como el éxito, por el cambio continuo. La destrucción creativa hace que el innovador supere al exitoso y al hacerlo promueva el beneficio para la sociedad. Pero los innovadores se volcaron a las finanzas, el gobierno rebajó los controles y se dedicó  a la guerra, descuidando la economía real. No está todo perdido, no hay nada mejor que un golpe fuerte para cambiar el rumbo.

La resiliencia es la virtud de aprender a salir de la adversidad. Lo que no te mata te fortalece. Ser optimista no es vivir de ilusiones sino de los recursos, ver hacia dónde va al viento y enfilar las velas en esa dirección.

Para crear valor hay que tener valores. Crisis financiera, energética y climática provocan más pobreza. Si en lugar de en guerras se invirtiera en educación ya estaría en marcha la tercera revolución industrial que pasa por la educación de la mente. Ante el fin del sueño americano inventemos el sueño de un mundo mejor.

Así podremos decir, recordando al gran maestro Luther King: “Yo tuve un sueño”… y se hizo realidad.

 

* El doctor Horacio Krell es el CEO Ilvem. Dicta conferencias gratuitas sobre optimización de la inteligencia. Mail: horaciokrell@ilvem.com.

 

Ilvem es una entidad educativa cuya misión es el desarrollo de la mente humana en el marco de la teoría de las inteligencias múltiples (espiritual, emocional, intelectual, creativa, artística, estratégica, corporal, social, comercial, comunicacional y digital).

 

Informes en www.ilvem.com o al teléfono 48215411.

 




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