lanacioncom.gif
 

Pagina nueva 1

El lado oscuro de la escasez del gas

Por  | LA NACION

 

La llegada de los primeros fr√≠os sac√≥ a relucir una cr√≥nica anormalidad, convertida ya en un cl√°sico de la "d√©cada ganada" (para el oficialismo): los cortes de gas a industrias. La escasez de gas natural no es un problema que perciban los millones de consumidores residenciales (y votantes), en su gran mayor√≠a con tarifas subsidiadas, que tienen prioridad para sus estufas, calefones u hornallas, al igual que los autos equipados con GNC. En todo caso, el problema para todos es que, como la producci√≥n nacional viene cayendo desde hace nueve a√Īos (y resulta 13,4% m√°s baja que en 2003), obliga a importar vol√ļmenes crecientes y costosos de gas, natural y licuado (GNL), as√≠ como de combustibles sustitutos. Y, por si fuera poco, con precios y condiciones muy poco transparentes y sospechadas de corrupci√≥n estatal, que s√≥lo en los √ļltimos meses comenzaron a encarrilarse.

Contra lo que muchos suponen, las importaciones de GNL ya no se realizan para cubrir faltantes en la √©poca invernal, sino que se extienden a casi todo el a√Īo. La raz√≥n es que el gas natural representa m√°s de la mitad de la matriz energ√©tica argentina y es la principal fuente para generar electricidad. De ah√≠ que las compras externas (desde Bolivia, m√°s los barcos que traen GNL) cubran una cuarta parte de la demanda total. Una prueba de ello es que en 2008 llegaron a la Argentina ocho buques tanque con GNL importado y para 2013 se prev√© el arribo de 83, seg√ļn datos del Estudio Montamat. Otra es que a la primitiva planta flotante instalada en Bah√≠a Blanca para regasificar GNL e inyectarlo a la red de gasoductos, debi√≥ sumarse otra en Escobar, para abastecer a dos centrales termoel√©ctricas en el Litoral y no se descarta el arriendo de una tercera.

Por lo tanto, estas crecientes importaciones son un problema "estructural y no coyuntural u ocasional", como lo plantearon los ocho ex secretarios de Energ√≠a en un documento que acaban de difundir, bajo el t√≠tulo La pol√≠tica energ√©tica 2003/2013: Diez a√Īos perdidos .

Si resulta contradictorio que ante la ca√≠da de la producci√≥n se subsidiaran las tarifas para impulsar el consumo, m√°s a√ļn es que los precios reconocidos a los productores locales desalentaran inversiones para aumentar la extracci√≥n y las reservas, que tambi√©n cayeron. En n√ļmeros redondos (por mill√≥n de BTU, unidad de medida), las compa√Ī√≠as reciben un promedio inferior a los tres d√≥lares, elevado hace pocos meses a 7,5 d√≥lares para la producci√≥n adicional que surja de nuevas inversiones. Pero las importaciones de gas de Bolivia se pagan unos 11 d√≥lares y las de GNL, alrededor de 15,5 d√≥lares. En 2011 y 2012, las importaciones de gas y combustibles promediaron los 9500 millones de d√≥lares anuales. Y para 2013, se estiman en 12.000/14.000 millones, con lo cual el d√©ficit comercial energ√©tico trepar√≠a de 2700 millones en 2012 a 8600 millones este a√Īo, seg√ļn las consultoras Quantum y Econom√©trica.

Aunque estas importaciones crecientes y caras auguran controles cambiarios para rato, su combinaci√≥n con subsidios que no dejan de crecer hace que su costo recaiga sobre todos los argentinos, incluso los no conectados a las redes de gas. No obstante, muchos usuarios con consumos medios y altos tambi√©n pagan un cargo extra por el gas importado, que se hace sentir en las facturas -a√ļn con subsidio- especialmente en invierno. Estos ingresos no llegan a las distribuidoras de gas, que acumulan crecientes d√©ficits operativos. El caso m√°s notorio es el de Metrogas, con tarifas congeladas desde hace once a√Īos, y que motiv√≥ la reciente decisi√≥n pol√≠tica de que YPF se haga cargo de su mayor√≠a accionaria con una dispensa legal del Enargas.

El Gobierno no puede argumentar que alguien haya votado por un "proyecto nacional y popular" de dejar caer la producción y aumentar las importaciones de gas y combustibles, ya que Cristina Kirchner sólo exteriorizó voluntariamente el déficit energético a fin de 2011. Pero lo más grave es que tampoco controló a qué costo se concretaron. Días atrás, la renuncia de Exequiel Espinosa a la presidencia de Enarsa, reavivó las antiguas sospechas sobre el discrecional manejo de esta sociedad estatal, creada en 2004 para promover la exploración offshore de hidrocarburos y que terminó convirtiéndose en una trader para importar GNL y combustibles pesados y venderlos con subsidios, a través de una abultada caja fiscal.

Espinosa cobró notoriedad por haber fletado el avión que trajo de Venezuela a Guido Antonini Wilson, con el maletín con 800.000 dólares. Y su alejamiento se produjo cuando un funcionario de la empresa apareció vinculado con la financiera SGI en medio del escándalo por el lavado de 55 millones de euros que involucra a Lázaro Báez.

Sin embargo, esos montos son un vuelto en comparación con los que intermedió Enarsa por importaciones. Muchas compras de GNL, incluso, tuvieron como contratista privilegiado a YPF cuando era controlada por Repsol y el grupo Eskenazi no había caído en desgracia. Difícilmente esas operaciones -denunciadas en su momento por los ocho ex secretarios de Energía- pueden haber sido desconocidas por el Gobierno y menos por el ministro Julio De Vido.

El primer indicio de esto surgi√≥ a poco de la reestatizaci√≥n de YPF, cuando se encomend√≥ a la compa√Ī√≠a comandada por Miguel Galuccio la gesti√≥n de licitaciones m√°s abiertas y transparentes para importar gasoil (en agosto de 2012) y luego (en noviembre) de GNL, por cuenta y orden de Enarsa, pero con equipos t√©cnicos propios, mecanismos de contrataci√≥n m√°s exigentes y una comisi√≥n ligada a ahorros de costos.

Enarsa, muy cuestionada

Por entonces, la Auditor√≠a General de la Naci√≥n (AGN) hab√≠a elaborado un informe sobre la gesti√≥n de Enarsa en el per√≠odo 2008/2010 con lapidarias conclusiones. Entre ellas que no dict√≥ normas de procedimiento; que los precios del gasoil inclu√≠an un "premio" que exced√≠a los valores de flete y seguro; que las compras a YPF-Repsol se realizaban por encima de los valores de mercado (a√ļn cuando Enarsa solicitaba mejoras de oferta) y que las compras de GNL no establec√≠an f√≥rmulas de precio, ni valores de referencia, ni costos relacionados con la entrega. Tambi√©n que Enarsa percib√≠a del Estado una comisi√≥n de 1,5%, pero subcontrataba compras con comisiones de 0,5% que generaban mayores costos y que exist√≠an diferencias no aclaradas entre sus ingresos y egresos.

Mientras De Vido y La C√°mpora, por medio de Axel Kicillof disputan entre bambalinas la designaci√≥n del reemplazante de Espinosa, la enorme masa de subsidios estatales que maneja Enarsa no dej√≥ de crecer. Seg√ļn la Asap, recibi√≥ 10.500 millones de pesos en 2011; 19.200 millones en 2012 (82% m√°s) y 4700 millones en el primer cuatrimestre de 2013 (46% m√°s que en el mismo per√≠odo del a√Īo anterior). Quiz√°s esto explique por qu√© De Vido no avanz√≥ con el proyecto -anunciado oficialmente hace dos a√Īos- de construir en conjunto con Uruguay una planta fija de regasificaci√≥n de GNL en Montevideo para los dos pa√≠ses y que el presidente Jos√© Mujica llevar√° adelante unilateralmente. Aunque la inversi√≥n inicial es significativa, a m√°s largo plazo resulta m√°s conveniente que alquilar dos -o tres- plantas flotantes.

 

Comentario de Horacio Krell

La d√©cada perdida en energ√≠a se da justo cuando crece la oferta energ√©tica por la explosi√≥n de shale gas en EE.UU. Argentina lo tiene pero el gobierno dilapid√≥ los recursos y los inversores tienen miedo de invertir. Seg√ļn la Agencia Internacional de Energ√≠a la demanda de petr√≥leo crece en 20 millones de barriles diarios. La mitad provendr√° de EEUU y Canad√°, por encima de Arabia Saudita. Lo mismo pasa con el gas. El boom de shale gas modific√≥ la ecuaci√≥n energ√©tica global que ingresa en la era de la abundancia y le quita a la econom√≠a el sobreprecio de la inseguridad. La nueva revoluci√≥n industrial tiene su fuente energ√©tica en el shale gas y es el eje de una gigantesca ola de innovaci√≥n en todas las actividades. A nosotros el futuro se nos escapa. Por perder un clavo, se pierde la herradura. Por la herradura, se pierde el caballo. Por el caballo, se pierde el jinete. Por el jinete, se pierde el mensaje. Por el mensaje, se pierde la batalla. Y al perder la batalla se pierde un pa√≠s.




print.gif  friend.gif  

Escribir un comentario

  
Banderas Países
Bullet Contáctenos linea

Hacenos tu consulta!
Completá el formulario y te
responderemos a la brevedad!


Muchas Gracias!

ó llamanos al
+5411 4827 5374
+5411 4821 5411
+5411 5422 4742
+5411 3220 5526
 
 
 
Llamanos
 
Bullet Redes Sociales linea
iconos redes sociales


Dirección:
Mansilla 3037 PB - (C1425PBK)
Capital Federal - Buenos Aires - Argentina


Powered by Eurofull Mendoza