Con buenas razones para sostener su punto de vista el cerebro hace trampas, nos engaña y se engaña a sí mismo por distintas fallas. Porque la realidad está ahí pero lo que realmente importa es la percepción Y así es como nos alejamos de la realidad y de la verdad.

Las tensiones de la vida moderna generan desde neurosis hasta ataques de pánico y lo que más nos angustia es la seguridad de la muerte.

Febrero 2013 | Publicado en la

 

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LAS TRAMPAS MENTALES

Por Horacio Krell*

 

Con buenas razones para sostener su punto de vista el cerebro hace trampas, nos engaña y se engaña a sí mismo por distintas fallas. Porque la realidad está ahí pero lo que realmente importa es la percepción Y así es como nos alejamos de la realidad y de la verdad.

Las tensiones de la vida moderna generan desde neurosis hasta ataques de pánico y lo que más nos angustia es la seguridad de la muerte. Antes se nos atendía por partes pero surgió la psiconeuroinmunoendrocrinología (PNIE) donde convergen psicología, psiquiatría, neurología, inmunología y endocrinología, que estudian en formato interactivo la salud y la enfermedad, la dicotomía mente cuerpo.

Se recobra la versión holística de la medicina hipocrática, sin olvidar la singularidad. Para colmo de males en las relaciones familiares y sociales encontramos seres que parecen normales pero que psicopatean. Antisociales, insensibles a los derechos de los demás, intolerantes, irresponsables al expresar sus demandas, sin remordimientos ni culpas. Son lobos disfrazados de corderos, pero seductores. Se basan en la deshonestidad y en el engaño, manipulan sin que uno lo advierta. La trampa mental que producen se conecta con los sentimientos que generan, los miedos a la soledad, a la vejez, a la inseguridad. Las trampas mentales son, en general, los prejuicios, hábitos, emociones, que impactan al cerebro sin que nos demos cuenta y sin tomar conciencia de su existencia.

La mente juega contra la razón de diversas formas. Somos pésimos para calcular probabilidades. El cerebro busca y cree encontrar, patrones y conspiraciones inexistentes y suele atribuirles un significado divino o cósmico, así como afirma coincidencias que no son tales y encuentra relaciones de causalidad donde hay solamente casualidad. Cree que puede orientar los hechos en favor o en contra de lo que desea. Muestra de ellos es la importancia que se atribuye a la oración y la plegaria por la salud de un enfermo y creer que hay relación de causa y efecto entre  rituales, gurúes con poderes especiales y acciones personales en resultados que son  de naturaleza aleatoria.

 

La trampa originaria

El sistema nervioso posee capas superpuestas. El tronco cerebral, como el encéfalo del reptil, controla los instintos y no aprende de la experiencia. Los mamíferos al procrear por parto aportaron la capa emocional. El cerebro racional, derivó del lenguaje verbal y se instaló en la corteza cerebral. El cerebro resultó de la evolución, no fue hecho para el hombre.  No es tan preciso como la mano, que sustituyó por completo a la garra del animal. El animal nace perfecto, el niño débil. Su cerebro es una página en blanco a completar, y eso le permitirá elegir su futuro. La trampa mental es no saber armonizar estas tres áreas en conflicto.

Los errores derivan de asociaciones incorrectas como en el siguiente test: Imagine una sábana blanca, una tiza blanca y una camisa blanca. Ahora responda en un segundo: ¿qué bebe la vaca? Por un error al asociar muchos responden leche en vez de agua.

 

La trampa cultural

Al ponernos de pie las manos reemplazaron a la boca. El cerebro fue el símbolo intelectual y los ojos su instrumento. La zona abdominal, más ligada a la naturaleza, llegó a la conciencia indirectamente, por las sensaciones estomacales.

Con el lenguaje surgió el mundo cultural.  El hemisferio izquierdo alojó la razón y la palabra, el derecho las emociones y la intuición. Ambos se unen por un cable de fibras nerviosas que los conecta. La educación se concentra en la fragmentación intelectual. Para Pascal “el corazón tiene razones que la razón no entiende”. Mientras que la emoción te lleva a actuar, la razón te lleva a las conclusiones.

La trampa mental es disociar emociones de razonamientos. Conduces tu automóvil deportivo de dos plazas en una noche de tormenta terrible. Al pasar por una parada de micros ves a tres personas esperando: 1. Una anciana enferma a punto de morir.2. Un viejo amigo que alguna vez te salvó la vida. 3. La mujer de tus sueños ¿A quién llevarías en tu automóvil, ya que sólo hay sitio para un pasajero? Este es un dilema ético. Podrías llevar a la anciana, porque va a morir y por lo tanto deberías salvarla; o llevar a tu amigo, ya que te salvó la vida. Sin embargo, no volverías a encontrar a tu amor imposible. Deberías darle las llaves del auto a tu amigo, y pedirle que lleve a la anciana al hospital; mientras tanto, te quedarías esperando el micro con la mujer de tus sueños.

 

La Trampa biológica

Hay mutaciones azarosas en los genes y luego la naturaleza elige los que poseen elementos favorables para sobrevivir, proceso conocido como selección natural.  Esto sucede fuera del control consciente.  La creatividad, por el contrario, genera cambios en los paradigmas culturales. Es el equivalente cultural del cambio genético. Ciertas mutaciones crean seres que pueden descubrir cosas nuevas, así al componente genético le suman lo aprendido y lo vivido desde la infancia.

Hay una fuerza primitiva y poderosa que tiene un rol activo para la supervivencia: es la entropía o la necesidad de conservar la energía. Es tan poderosa que precisamos el descanso. Caminar, mirar una película, leer un libro. Ponernos en piloto automático, para no gastar energía. Son instrucciones opuestas: el menor esfuerzo  (entropía) y buscar lo nuevo (creatividad). La trampa es que la entropía es más potente que el placer de descubrir, aunque nos sintamos tan bien cuando aparece.

El único deporte  que Daniel Vago practicaba era el bingo. Vago evitaba el ejercicio físico a toda costa. No obstante, tenía una costumbre curiosa: los lunes y viernes, tomaba el micro para ir al bingo que realizaba dos paradas cerca de la sala. La primera a 100 metros y la segunda a 200 metros. Curiosamente, Vago siembre se bajaba en la segunda parada y caminaba los 200 metros. ¿Qué motivo tenía para recorrer el trayecto mayor? Es que la segunda parada estaba en una pendiente, cuesta abajo estaba el Bingo.

 

La trampa educativa

La curiosidad está presente en todos los chicos pero es difícil cultivarla porque el sistema educativo no brinda  oportunidades. Los genes pasan de generación en generación de modo automático, los mensajes culturales se tienen que aprender viviendo. Los “memes” son los equivalentes culturales de los genes. Una persona creativa puede cambiar un meme que cambie la cultura. Existe un costo alto para crear. Lleva esfuerzo y energía, va contra la corriente y necesita aprendizaje. No podemos procesar información al mismo tiempo y siempre ocupados y corriendo, contamos con poco tiempo para pensar, comprometidos con trabajar para sobrevivir. La creatividad es la actividad mental a través de la cual una revelación produce algo valioso. La creatividad sucede en la cabeza y en interacción con el contexto, es un producto social más que individual. La trampa es que la rutina la traba sin darnos cuenta.

Con la repetición se automatiza el pensamiento.  Russell lo explicó en el “pavo inductivo” que cenó siempre a las 21 durante años y creyó que eso sería para siempre.  Pero una Navidad le cortaron el pescuezo y lo cenaron a él. La condición necesaria es la clave, no la aparente. Todo efecto tiene su causa y a iguales causas iguales efectos. Sin embargo la regularidad de ciertos sucesos crea una ilusión. El método científico logró combinar la inducción y la deducción para comprobar las hipótesis. Esto permite experimentar la conexión causal sin quedar atado a la rutina. En el hombre la libertad hace que su deseo sea la causa del efecto y motive la acción que lo provocará.

 

Trampas de la memoria

El cerebro se parece a una ciudad de noche, con algunas luces encendidas.  A veces debemos visitar esas zonas  oscuras, buscando novedades, ideas o soluciones creativas.  Pero lo habitual es basarse en lo viejo conocido.  Con la entropía el cerebro busca el menor esfuerzo y se dirige a la información conocida. Pero el problema es algo nuevo y sólo se soluciona con nuevas  ideas. Se necesita saber cómo encender y conectar otras neuronas, pero los patrones de pensamiento crean redes neuronales fijas. El proceso creativo las desestructura. La trampa de la memoria es recurrir a los recuerdos, y aplicar conocimientos no adecuados a la ocasión.

Por definición un problema es algo nuevo para el cerebro que no puede resolver de memoria. No se puede pensar sin un problema como guía. Muchos confunden pensamiento con memoria, como cuando dicen “estuve pensando en vos”, o  con creencias como en: “yo pienso de esta manera”. Einstein decía que no se puede enfocar un problema con el mismo criterio con el que se lo creó. Por eso es un error  el cartel THING  (piense) que aparece en muchas empresas, porque a nadie se lo puede obligar a pensar sin un problema a la vista. Si yo quiero crearte un problema te preguntaré algo: ¿cuál es el primer número, considerado desde el punto de vista alfabético? No, no es cero.

 

La trampa de la respuesta

La escuela primaria termina con el juego creativo. El niño aprende casi todo antes de ingresar allí. La educación le enseñará a procesar información y a aprender respuestas que se automatizan. Respuesta proviene de responso, es el rezo a los difuntos. Hay algo ya muerto en las respuestas ya que así el niño no piensa, se le enseña a no pensar o que pensar es responder. 

Este es el motivo por el que, cuando es adulto, le cuesta tanto imaginar. Las bases son muy fuertes y predecibles en sus propiedades, categorías y conceptos. Pensar de manera creativa requiere un entrenamiento para salir de esa cárcel  y generar asociaciones y conexiones  no convencionales. Pero no le enseñan eso. El pensamiento reproductivo, repite soluciones del pasado, recordando algo que ocurrió. El cerebro selecciona el enfoque más prometedor entre las experiencias pasadas y excluye otras. Trabaja  según patrones dominantes que simplifican lo complejo, automatizando las respuestas, para repetir lo típico y lo poco original. Si piensas como siempre pensaste, vas a obtener idénticas conclusiones. El pensamiento creativo piensa productivamente. Al enfrentar un dilema, se pregunta cuántas formas distintas hay de verlo en lugar de buscar soluciones en la memoria.  La idea es tratar de ampliar las respuestas, muchas de las cuales no serán convencionales y otras serán únicas. La trampa de tener todas las respuestas es que no caerá del cerebro una sola idea.

Océanos rojos son mercados donde se compite para diferenciarse y conformarse luego con un escaso margen de ganancia. Océanos azules son mercados que se crean con innovación en valor. En el siglo XVII  a alguien le cayó una manzana en la cabeza. En lugar de maldecir, como hubiese hecho cualquiera, aprovechó el suceso para descubrir la ley de gravedad que promovió el desarrollo de la ciencia. Este "prohombre" creó un Océano azul para que otros pudieran crear industrias que mejoraron la calidad de nuestras vidas. Newton lo explicó así: "No soy un genio, estoy parado sobre la espaldas de gigantes".  A lo largo de la historia las aguas bajaron turbias.  El hombre luchó en el océano rojo buscando su porción en el mercado. En el siglo XIX Schumpeter definió como destrucción creativa la acción del innovador que desplaza a un competidor exitoso. El comportamiento era reactivo, la respuesta sólo se producía ante los cambios. Otros gestores adoptaron una conducta proactiva creando océanos azules. Hicieron foco en su misión, salieron del océano rojo, dejaron de competir y diseñaron situaciones preferibles a las ya existentes.

 

La trampa de la fuerza bruta

Para Nietzche “los métodos son la mayor riqueza del hombre”. Si se carece de ellos se tiende a usar la fuerza bruta que a larga conduce al burn out o cerebro quemado. En materia creativa la mezcla de conceptos o conceptual blending, es un método para desinhibir el pensamiento y dar forma a las ideas. Todo se mezcla con todo y todo se puede combinar. Lo habitual es definir, segmentar, segregar y etiquetar en categorías separadas que permanecen divididas y no se tocan. Es como si el pensamiento se congelara en una cubetera. Cada cubito es una categoría; así también el pensamiento se congela. Hay métodos que evitan la fuerza bruta y la ley de los rendimientos decrecientes, cuando más tiempo se trabaja aumenta el cansancio, disminuye la productividad y resulta difícil asociar cosas no conectadas. Son cubitos de hielo en cubeteras separadas. Cuando a una gota de agua se le agrega otra, forman una sola gota de agua, solo que más grande. Si a un concepto se le agrega otro, podría surgir otro nuevo, en vez de dos conceptos separados.

Esta historia muestra el poder facilitador de los métodos. Un hachero llega a una maderera. El capataz le da un hacha y le designa una zona. El hombre sale a talar y corta 18 árboles. –Muy bien- le dijo el capataz –. Animado por sus palabras  el hachero decide mejorar su desempeño. Se acuesta temprano, se levanta y se va al bosque. A pesar de su empeño corta 15  árboles.- Me debo haber cansado- pensó y se acostó. Se levantó decidido a batir su marca. Sin embargo no llegó a la mitad. Al día siguiente fueron 7 y el último día sólo pudo tirar un segundo árbol. El veía a otro hachero que tiraba 20 árboles trabajando sólo medio día. Inquieto le contó todo al capataz. El capataz le preguntó: - ¿Cuándo afilaste  el hacha?  -No tuve tiempo, estuve muy ocupado cortando árboles.

 

Inconciencia ante las trampas

Dicen que el hombre es el único animal que choca dos veces con la misma piedra. Un error común es generalizar sin fundamento desde un hecho particular y sacar conclusiones que se extrapolan. Otra falla es ver todo como bueno o malo, sin matices intermedios. Algunos creen que pueden leer la mente, que basándose en la primera impresión de un interlocutor, que saben lo que él está pensando. Están también los que suponen conocer el futuro, una capacidad que no tenemos o los que usan sus emociones como razones para justificar sus pensamientos y su modo de actuar. Ante una situación que sale de su control, imaginan toda clase de desgracias y consecuencias negativas. Nadie está exento de caer en las trampas de su mente, con nefastas consecuencias para su salud física, social, mental y emocional. La solución consiste ser consciente de sus pensamientos automáticos y prejuicios, en poder observarlos. La trampa radica en que permanecen ocultos a la percepción, pues operan mecánicamente.

Creso, rey de Lidia, antes de invadir a los persas visitó al  oráculo de Delfos en busca de consejo. El oráculo le dijo: Si combates destruirás un gran imperio. Creso interpretó mal el mensaje, y al combatir destruyó su propio imperio. El oráculo no adivinaba, daba buenos consejos porque  disponía de la información. Muchas veces cuando descubrimos al enemigo que nos persigue es demasiado  tarde. Porque ese enemigo es uno mismo, con una forma equivocada de pensar y de actuar.

La trampa de hacer varias cosas a la vez. Mientras estás leyendo esta nota, estás hablando por teléfono y en otra ventana respondes un mail y chequeas novedades en Facebook. Por más que parece que hacer muchas cosas es sinónimo de eficiencia, produce un trabajo mediocre y perjudica el rendimiento. Haciendo cinco cosas a la vez cada tarea recibe el 20% de tu capacidad; diluye su potencia y rebaja tu concentración. Lo conveniente es concentrarse en una sola cosa a la vez. Las personas que hacen varias cosas a la vez lo que hacen es cambiar velozmente de una a otra. Eso produce la liberación de hormonas asociadas al estrés lo que provoca problemas de salud y memoria. Hay un costo asociado este cambio,  no estamos construidos para trabajar de esta manera. Fuimos hechos para enfocarnos en una tarea. La facultad de domar la atención vagabunda, es la raíz misma del juicio, del carácter y de la voluntad.

Lord Chesterfield dijo: “La atención fija y permanente es la marca del genio superior, así como la prisa, el bullicio y la agitación son síntomas de una mente débil y frívola. Hay tiempo para todo en un día, si haces una cosa a la vez, pero no habrá tiempo en un año, si haces dos cosas al mismo tiempo”. La solución es dividir las tareas, no dividir el tiempo.

 

Las trampas del conocimiento

Al tomar decisiones seguimos tendencias que dependen  de nuestros intereses y personalidad, que llevan a pensar que algo es cierto o  mejor, cuando no lo es. Estas decisiones usan información que concuerde con creencias anteriores, a pesar de que exista evidencia en contrario, y si no se den los resultados, nos aferramos a esa estrategia y la seguimos, incluso invirtiendo más recursos a pesar de los fracasos. A veces usamos analogías sencillas para encontrar la lógica en problemas complejos, sin que tengan que ver con el problema. Violamos las leyes estadísticas al basar las decisiones en muestras pequeñas y generalizar sus resultados.  La ilusión del control se da por exceso de confianza y arrogancia o por confiar de más en nuestra capacidad. Al aumentar sin pruebas la probabilidad de éxito no realizamos investigaciones y calcular la probabilidad es más fácil que imaginarse el resultado o hallar la causa real. Cuando están involucradas más personas pensamos que cuanto más son, mejor se puede decidir. A veces por presiones sociales y evitar confrontaciones, tomamos decisiones por mayoría pero muy alejadas de la verdad.

No aclares que oscurece. Pensar es olvidar diferencias, es generalizar, abstraer. El mundo de Funes el memorioso era habitado por detalles sin jerarquías ¿Cómo pensar sin elegir lo sustancial? Un depósito infinito de datos es la maldición de la inteligencia. Hay que recordar lo valioso y borrar lo que no sirve. La red de internet como la memoria de Funes, no tiene prioridades. En un laberinto borgiano se busca la novedad. Benjamin dijo: “el hombre actual dejó los relatos tradicionales (de la sabiduría) por la noticia (que sobrevalora la novedad).Funes estaba inmóvil, lo mismo que la inteligencia americana el fatídico 11S. Para bajar el peso de la información sólo cabe adoptar un modelo coherente. No se puede vivir sin tomar decisiones. El exceso de análisis provoca parálisis.

 

La edad puede ser una trampa

La capacidad de aprendizaje del cerebro se debe a su capacidad de cambio, conocida como neuroplasticidad. Lo que se incorpora genera alteraciones pequeñas e incrementales en la estructura neuronal, que se suman a medida que pasan los años. La mente, con el pensamiento, puede modificar la estructura del cerebro (en especial de las neuronas). No estamos biológicamente predestinados para ser menos creativos con la edad. La juventud te hace más inocente e ignorante, lo cual te permite aceptar ideas más radicales. Si sigues encontrando desafíos, entonces vas a seguir pensando como un joven aunque tengas el pelo gris.

La actividad mental puede dar forma a redes neuronales muy concurridas que reciben un flujo sanguíneo mayor, lo que les provee más glucosa y más oxígeno; y cuando las neuronas se disparan juntas, se refuerza la sinapsis existente y se forman nuevas sinapsis. Las que permanecen inactivas se marchitan con una especie de poda, lo que no se usa se pierde. Por otro lado, existen  estudios sobre el modo en que las emociones positivas facilitan el aprendizaje, aumentando la conexión neuronal y consolidando el cambio. Dado que tu cerebro cambia su estructura, tu experiencia personal importa, más allá de su impacto subjetivo y momentáneo. Suceden cambios que afectan tu bienestar y tus relaciones. Según datos científicos, existe una razón por la cual  debes ser gentil contigo mismo, cultivando experiencias plenas y aprendiendo de ellas, ya que impactarán en tu cerebro, y así cambiarán tu presente y crearán tu futuro.

El nuevo recurso, la información, es como la bolsa de carbón de la era industrial, donde un dato -el carbón en la mina-  se hace información útil. El conocimiento busca la información y la usa gracias a que tiene una información previa cristalizada. Así   transforma el carbón en  acero.  La sabiduría agrega profundidad, perspectiva y significado al conocimiento, agregando intuición inteligencia y compasión. Sabiduría es usar el  acero para construir un puente. La sabiduría une información externa (conocimiento), con la propia (experiencia). La inteligencia es la capacidad de resolver problemas usando combustible de ambas fuentes. Es saber dónde empezar ante una situación nueva. El conocimiento se puede transmitir; la sabiduría, no. La única forma de desarrollar sabiduría es adquirirla con experiencia. La sabiduría hace buen uso del capital intelectual, la imaginación es más importante que el conocimiento. De nada sirve acumular saber, sin el sentido común para aplicarlo. Sin sabiduría no se genera valor.

 

Trampas por intuición

Aunque tenemos una sola mente, no tenemos una sola forma de pensar y decidir Las trampas surgen porque la mente la rigen dos sistemas: uno que opera de manera rápida y automática, con poco o ningún esfuerzo, que da respuestas con la información archivada en la memoria, y otro más racional,  que se ocupa de las actividades complejas. El sistema 1 se activará automáticamente y hará un rastreo en la información almacenada en busca de la que se adecue a la cuestión. Lo hará basado en la Ley del mínimo esfuerzo, según la pauta de la acción menos exigente. El Sistema 2, es más lento, más racional y prudente. Observa y controla los pensamientos y las acciones sugeridas, permitiendo que algunos se expresen y reprimiendo o modificando otros. El Sistema 2 es un controlador y sólo actuará ante situaciones para las cuales no hay respuestas del Sistema 1. Muchas decisiones  no son el resultado de un proceso de análisis  mesurado y consciente, en el cual se evalúen todas las posibilidades de acción ante circunstancias determinadas.  Las consecuencias son por decisiones apresuradas, errores frecuentes, opiniones sesgadas, juicios subjetivos y respuestas intuitivas.

Un bate y una pelota cuestan $1.10. El bate cuesta un dólar más que la pelota ¿Cuánto cuesta la pelota? La respuesta de 10¢ se presenta como una intuición rápida, potente y atractiva, pero es incorrecta. Para llegar a la solución correcta,  tendremos que recurrir al lápiz y al papel, transformando el acertijo en ecuación. Deberemos recurrir a la forma más lenta y fatigosa de pensar que permite nuestro cerebro. Algunos psicólogos consideran que este tipo de test es un predictor más válido sobre la inteligencia que los test sobre cociente intelectual. En este caso, nos sirve para ilustrar que las intuiciones pueden ser erróneas, no importa lo poderosas que parezcan.

 

Conclusiones

Sólo cuando entra en juego el Sistema 2, postergando las gratificantes sugerencias del sistema emocional, y luego de invertir un esfuerzo cognitivo, podemos intentar resolver problemas complejos. Conviene analizar la racionalidad a través de los errores más que de sus triunfos. Errores que tienen la virtud de aparecer de forma inadvertida para nuestra mente consciente. Tienen un carácter irresistible, aun en seres normales y se dan sistemáticamente si concurren las circunstancias adecuadas.

Para poner algunos ejemplos, el efecto Halo es atribuir características excesivamente positivas o negativas a una persona basándonos en pistas parciales o atractivas, lo cual explica por qué se ama irracionalmente a las estrellas de cine, o por qué convertimos a Steve Jobs en una especie de santo laico. La ilusión de validez afecta  a los expertos en entornos difícilmente predecibles, como la política y las finanzas, provocando un exceso de confianza en predicciones infundadas y poniendo en duda la eficacia de reputados especialistas. El Sistema 1 está preparado para creer, no para dudar y tiene tanto miedo que salta rápidamente a conclusiones precipitadas. Así se entiende el fanatismo y la seguridad dogmática con que se sustentan en la ignorancia, o en evidencia insuficiente, y por qué el escepticismo (una ardua operación del Sistema 2) sigue siendo tan impopular. No es sólo la inteligencia, sino la racionalidad, esa capacidad para amonestar a la parte más vaga de nuestro pensamiento y capaz de develar o domar, los sesgos cognitivos naturales. Desde esta perspectiva, una persona “racional” no es ya aquella que tiene una visión del mundo más consistente, ni mucho menos la que es capaz de contar mejores historias. Tampoco es más racional quien rechaza las emociones en nombre de razón desencarnada, sino quien es capaz de examinar sus propios prejuicios y de asumir que errar es natural. Como dijo Sócrates: “Una vida sin examinar no merece ser vivida.”

Para no dejarnos llevar por estas tendencias cognoscitivas, hay 3 técnicas:1. Método del abogado del diablo. Se tiene que realizar un plan y un análisis crítico del mismo, de por qué no es aceptable. Así se toma conciencia de los peligros. 2. Método de la indagación dialéctica. Se requiere realizar tanto un plan como un contra plan, del cual se llevará a cabo un debate para conocer los pros y contra. Al final se decidirá si se llevará a cabo y de qué manera.3. Método de la perspectiva externa. Los diseñadores toman como referencia estrategias anteriores de fracaso o éxito que se puedan comparar.  De esta manera se podrá evaluar si es factible o no la estrategia.

La virtud de saber decidir evita la parálisis por exceso de análisis y las consecuencias negativas de las malas o apresuradas decisiones. Esta virtud  se debilita por la arrogancia, por el desconocimiento de métodos para decidir y por la falta de incentivos. La percepción nos hace creer que es el sol el que se mueve y no la tierra. El pensamiento natural salta directamente a la acción. Eso puede estar bien para decisiones simples, como elegir la corbata para el traje, pero en asuntos serios o aprendemos a plantearnos el problema o resolvemos el problema equivocado. Se aprecia más al intuitivo que al analítico. El intuitivo no tiene que justificarse, juzga a la gente por su cara. El mundo es resultadista pero también se puede perder jugando bien. La clave es separar decisiones de resultados.

La escuela y la empresa castigan el error, premian poco al que acierta y no castigan al que provoca daños por no decidir. Incentivan a no hacer nada. El miedo a fracasar inhibe las decisiones. El que no hace no se equivoca pero tampoco aprende. El deseo nubla la razón, llegar al consenso es muy lento y en grupos adiestrados mejora la decisión. La sociedad de consumo ofrece un radar para imitar a ricos y famosos. Para decidir mejor hay que contar con la brújula interior que permite conocerse, sin eso no se puede decidir con inteligencia. Para Séneca no existen los vientos favorables para el que no sabe a dónde quiere llegar.

 

Pequeño diccionario de trampas mentales

Abusar de modelos: para modelar situaciones reales.

Acordar: sobreestimar la cantidad de gente está de acuerdo con uno.

Argumentos: evaluar la fuerza de un argumento por creer ciegamente en la conclusión.

Atender: a estímulos emocionales del entorno y descuidar los datos pertinentes.

Autorefuerzo: de una creencia por repetida en el discurso público. Miente que algo queda.

Aversión a la pérdida: renunciar a algo gratifica más que adquirirlo. 

Aversión al riesgo: hacer elecciones en positivo, pero elegir las de menor riesgo. 

Brillo: la tendencia a juzgar la información que contiene elementos de mayor valor.

Buscar de más: buscar información, incluso cuando no podría afectar la acción.

Categorizar: de acuerdo a la esencia, sin considerar las variaciones individuales.

Continuar: una tarea o elemento simplemente porque ya se ha iniciado.

Costo hundido: justificar una mayor inversión, basándose en la inversión previa.

Concentrarse: en suponer que sobrevivieron  sin comprobarlo.

Confianza excesiva: en las propias  respuestas a las preguntas. 

Contratar:  a los candidatos potenciales que no compiten con sus fortalezas

Creencias: que quien que ha experimentado el éxito tiene una mayor probabilidad de éxito.

Describir: precisión en las descripciones de uno y vagas y generales sobre los demás.

Despilfarrar: gastar más cuando se paga monedas o cantidades menores.

Detalles: tendencia a generar juicios basándose en simples detalles.

Diferencias: ver opciones más disímiles al mismo tiempo que al evaluarlas por separado. 

Duración: sobreestimar duración o  intensidad de efectos los estados emocionales futuros.

Ego: verse a mejor  que a los demás y las propias decisiones mejores de lo que son.

Esperar: demasiado de pequeñas series con pocos elementos.

Estereotipar: usar un objeto sólo en la forma en que se lo utiliza tradicionalmente.

Estimulación: que un estímulo vago y aleatorio se perciba como importante.

Evidencias: revisar insuficientemente las nuevas pruebas cuando ya se ha decidido.

Exigencia: pedir mucho más por renunciar a un objeto de lo que estaría dispuesto a pagar para adquirirlo.

Expectativas: valorizarlas más que la evidencia, creer y certificar datos que coincidentes.

Falla estadística: ignorar la probabilidad negativa a pesar de un estado de incertidumbre

Falacia: unir por apariencia y afirmar un patrón. Persuasiva y lógicamente incorrecta.

Familiaridad: expresar gusto por las cosas por el mero hecho de familiaridad con ellas. 

Justicia:  racionalizar una injusticia inexplicable, como que la víctima se la merecía. 

Juzgar: acciones perjudiciales menos dañinas que las omisiones igualmente dañinas.

Hacer lo contrario: de lo que alguien quiere por temor a restringir su libertad de elección.

Hipótesis: preferir las pruebas directas,  las específicas a las generales.

Ilusión: que lo reciente aparece en todas partes,  cuando en realidad no lo es. 

Influencia: Sobreestimar un grado de influencia de un evento o acción sobre otros eventos.

Innovación: adicción a la innovación sin identificar limitaciones, debilidades o fracasos.

Maldición del conocimiento: Pensar peor que desde una perspectiva menos informada.

Manipular: esperar un resultado y manipular los datos con el fin de encontrarlo.

Militancia: ver a los medios  parciales debido a las propias opiniones partidistas fuertes. 

Moderación: sobreestimar la capacidad para actuar con moderación frente a la tentación.

Negar: sobreestimar la probabilidad de que las cosas negativas les sucedan.

Obvio: Ignorar una obvia situación.

Pensamiento de grupo: comportamiento de rebaño aceptar como cierta la opinión del grupo.

Persuadirse: de que una compra era a buen precio.

Positividad: prestar más atención y dar peso a las experiencias positivas que a las negativas.

Probabilidad: asignar importancia lo conocido, a lo reciente, inusual o emotivo.

Predicción: datos buenos con inferencias débiles para predecir eventos no relacionados.

Preferencias: analizar lo que pasa según la conveniencia personal.

Prejuicios: buscar o interpretar información o recuerdos que confirman las propias ideas.

Previsión: negativa a planificar  una catástrofe que nunca ha sucedido antes.

Prioridad: preferencia por los pagos más inmediatos en relación con los pagos posteriores.

Pruebas: negar las evidencias fortaleciendo las creencias.

Reciente: valorizar más una medición cuando fue realizada recientemente.

Relevancia: dar importancia a un aspecto, a estímulos u observaciones recientes.

Resultadismo: juzgar por el resultado final en lugar de por la calidad de la decisión.

Rimas: declaraciones que riman son percibidos como más veraces.

Sabelotodo: confianza en el juicio propio y ver lo pasado ??como previsible. 

Según la fuente: aceptar creencias y prácticas en función de cómo o ??quién la presenta.

Seguridad: asumir mayores riesgos cuando se percibe que aumentan la seguridad.

Sentimientos: subestimar la influencia de los sentimientos propios o de los demás.

Status quo: todo debe permanecer  igual en ciertas características sin tener información real.

Subestimación: o sobreestimación del tiempo y duración, al recorrer rutas desconocidas.

Tiempo: no considera la duración de un episodio en la determinación de su valor.

Timing: la tendencia a subestimar la realización de tareas en los tiempos previstos. 

Valores: subestimar los valores altos y probabilidades altas y sobreestimar los bajos.

Valor nominal: concentrarse en el valor nominal en lugar de su real poder adquisitivo.

Verdadero: algo es verdad si una creencia exige que sea verdad.

 

La noche más oscura

Decíamos al comienzo de la nota que la sociedad moderna propicia las trampas de la mente. Ahora vemos que también están en juego los valores tradicionales, según se ve en el film “La noche más oscura”. En una carta a Los Angeles Times, la directora  Kathryn Bigelow justificó los métodos de tortura que se usaron para atrapar a Osama bin Laden: “En las artes sabemos que la representación no equivale a respaldo. Si así fuera, ningún artista podría pintar prácticas inhumanas, ningún autor podría escribir al respecto ni cineasta alguno podría incursionar en los temas espinosos.”

Torturar es tan estremecedor que presentarlo con neutralidad es un respaldo. Si se presentara el Holocausto de ese modo, una película así encarnaría una fascinación inmoral o utilizaría la neutralidad para generar horror en los espectadores.

 

La normalización de la tortura

Cuando Maya, la protagonista del film, presencia la tortura “submarino”, se conmociona, pero pronto aprende a manejarse. Su fanática persecución de Bin Laden contribuye a neutralizar los escrúpulos morales.

Su compañero, un joven agente de la CIA, sabe pasar de la tortura a la amabilidad una vez que la víctima está quebrada (prenderle el cigarrillo, contar chistes). Hay algo en extremo perturbador en la forma en que pasa de torturador a burócrata bien vestido de Washington. Es la normalización de la eficiencia, su sensibilidad está herida, pero el trabajo debe hacerse. La sensibilidad del torturador como costo humano asegura que el film no cause rechazo: se presenta lo psíquico para que se pueda disfrutar del film sin sentirse culpable.

Es una analogía con la violación. Hay algo que está muy mal en una sociedad donde estas prácticas se aceptan. Los que están en el poder intentan normalizarla, para bajar los parámetros éticos. La tortura salva vidas, pero pierde almas, y su justificación más obscena es que un verdadero héroe esté dispuesto a olvidarse de su alma para salvar a su país.

Normalizar la tortura es un signo del vacío moral, una más de las trampas mentales, un tipo especial de lavado de cerebros al que nos encaminamos. Es impensable que una película así se hubiera filmado hace treinta años.

Debemos estar muy atentos para evitar que esto se generalice. La materia prima esencial de nuestros cerebros es la materia gris. Ella no crece como la lechuga. Una persona puede crecer sin desarrollar sus capacidades. La materia gris sólo florece con la educación. Y la educación es la industria pesada de cualquier país porque es la que fabrica ciudadanos.

 

* El doctor Horacio Krell es el CEO Ilvem. Dicta conferencias gratuitas sobre métodos para optimizar la inteligencia. Mail de contacto horaciokrell@ilvem.com




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