Ante ciertos problemas no sabemos si recurrir al médico o al psicólogo. La terapia cognitiva hace foco en la educación y comienza con un test de creencias, ideas,  pensamientos distorsionados, expectativas, hábitos, patrones de conducta en alimentación, sueño y ejercicios físicos. Cognitivo es la facultad de  entender y razonar que sintetiza el espíritu griego, reflejado en la frase “Conócete a ti mismo.  

Septiembre  2012  | Publicado en la

Edición impresa


TERAPIA COGNITIVA: PREVENIR ES MEJOR QUE CURAR

Por Horacio Krell*

 

Ante ciertos problemas no sabemos si recurrir al médico o al psicólogo. La terapia cognitiva hace foco en la educación y comienza con un test de creencias, ideas,  pensamientos distorsionados, expectativas, hábitos, patrones de conducta en alimentación, sueño y ejercicios físicos. Cognitivo es la facultad de  entender y razonar que sintetiza el espíritu griego, reflejado en la frase “Conócete a ti mismo.  La psicología Cognitiva estudia el proceso de adquisición del conocimiento. En cambio la Psicoterapia Cognitiva usa procedimientos para conocer y mejorar las técnicas de aprendizaje.

Epícteto  decía: “No son las cosas las que nos perturban, son las opiniones que tenemos sobre ellas”. Lo importante no es lo que pasó, sino la significación que se le da, la construcción subjetiva de la realidad. El Cognitivismo surgió como reacción ante el  conductivismo,  para el que la conducta responde a estímulos del medio.

El Paradigma cognitivo es el procesamiento de la información, que cambió la escucha pasiva por el diálogo. Los esquemas son patrones estables para interpretar la realidad, codificar, diferenciar y atribuir significado a los datos. Van de lo activo a lo inactivo y de lo modificable a lo inmodificable. Pueden estar activos o en estado latente. Hacen a la supervivencia  pero pueden incorporarse de modo automático, rígido y  poco adaptativo.

Las creencias son el contenido de los esquemas, como resultado de la relación con la realidad. Lo que uno cree es como un mapa que da sentido al mundo, se construye y se generaliza a través de la experiencia. Las creencias nucleares son difíciles de cambiar, dan el sentido de identidad. Ej.: Yo soy varón. Creencias periféricas son las secundarias y tienen menor relevancia .Ej.: La vida siempre da otra oportunidad. Un factor que genera estrés es la incertidumbre, no saber algo central de uno mismo puede resultar angustiante.

 

Pensamientos automáticos

El pensamiento es el fluir de la conciencia. Hacia donde se dirige, a qué velocidad y cuál es su contenido. Son breves, verbales o en imágenes y se imponen, como: “No merezco el amor”. Los pensamientos se relacionan con las emociones y conductas, con influencia recíproca y sin causación.  “No sirvo para nada”,  provoca angustia, una emoción que lleva al llanto y reafirma la creencia: “No sirvo para nada”. Basta que aparezca un leve pensamiento o emoción para que ese marco se active.

La relación entre el alumno y coach se llama “empirismo colaborativo” porque busca evidencias que refuten o confirmen las creencias mediante experimentos. La actitud de colaboración es como la “metáfora de los dos científicos” que colaboran para encontrar alternativas. Uno sabe de su padecer, el otro, como curarlo. Identificadas las creencias, se convierten en hipótesis, de las cuales hay que comprobar su grado de verdad o  falsedad.

 

Distorsiones cognitivas

La inferencia arbitraria es una conclusión sin evidencia  o con evidencia contraria. Maximizar: consiste en agrandar. Minimizar: es subestimar o achicar. Abstracción selectiva es centrarse en un atributo fuera de contexto. Generalización excesiva es derivar reglas de situaciones específicas. Personalizar es la tendencia a atribuirse fenómenos que son externos.  El pensamiento dicotómico es absolutista, a todo o nada.

 

Psicoeducación

La Terapia Cognitiva utiliza  la psicoeducación, explicando cuál es el modelo de trabajo. Brindando información aumenta la adherencia al tratamiento, factor crucial para su éxito. Esto se debe a que se logra más motivación y una colaboración activa, para revisar creencias disfuncionales, cumplir ciertas tareas o estar abierto a las sugerencias. La biblioterapia sugiere textos para  reforzar aspectos trabajados en el tratamiento, aumentar el compromiso y disminuir la ansiedad.

Existen tres tipos de investigación educativa: la evaluación cognitiva, la de resultados para medir la eficacia de un tratamiento y la de los procesos de cambio.

 

La brújula o el radar

El tallado del alfabeto permitió pensar y relacionar los hechos que ocurren, las palabras que los representan y las ideas que surgen del intercambio. Si el discurso único predomina sobre hechos e ideas, el pensamiento es un radar robotizado. Para Fromm la libertad tiene sentido cuando uno es capaz de pensar por sí mismo.

El método del diálogo apreciativo brinda la brújula del autoconocimiento, para descubrir lo bueno y darle viabilidad. Hay que conectar los hemisferios cerebrales, generar ideas nuevas, hacer foco laser sobre ellas, organizar un discurso que las valorice, evitar la creación bohemia que calienta la pava pero no se toma el mate, e innovar aprendiendo a llevar las ideas a la práctica. Educación y ciencia tienen esa materia pendiente.

La sociedad de consumo inventó tecnologías que permiten medir las actitudes de los compradores en el punto de venta. El comprador decide en segundos atraídos por mensajes distintos. El consumidor, en cambio, está más motivado por los precios, por la información  y por sentir que hace compras inteligentes. Cada uno compra según la ocasión y la necesidad del momento. Algunos condicionantes son: tiempo, precio, necesidad y esfuerzo.

Cada vez se hace más difícil conectar a personas que reciben 2500 estímulos publicitarios por semana. Según la Academia de Neurología de los Estados Unidos, el receptor registra conscientemente el 10%. Hay más personas comprando que viendo TV.  Las cadenas de supermercados tienen más audiencia que muchos programas. Cada vez se estudia mejor el mensaje, que  sea más preciso y menos costoso para  influenciar al comprador, pero nadie se ocupa de que el ciudadano halle la brújula del autoconocimiento.

Lo importante es lo que no vemos. En el mundo espiritual hay distracciones como en el material, parece complejo y confuso, pero no lo es.  Lo externo parece lo más importante, atraídos por el radar de la sociedad de consumo nos olvidamos de la alegría vivir. Lo simple es el sello distintivo de la autenticidad. La espiritualidad desde adentro se une a lo externo en el amor, la armonía, la unidad. Es algo intrínseco al hombre, que no hay que forzar, es el punto donde la conciencia vibra con lo que existe.

La espiritualidad es más que  crecer, es desarrollo y evolución, es  abrazar los cambios con una percepción de la realidad basada en el sentir y en la verdad interna como guía.

Cambiar la mentalidad es abrir la mente a las oportunidades,  sentir que siempre se pueden agregar cosas desde lo interno para mejorar lo externo. Sriravi Shankar, el gurú indio,  dijo que nadie desea ser infeliz, pero que debemos aprender a satisfacer nuestros deseos."La alegría es siempre ahora, no es mañana. Vivimos preocupados por el futuro y angustiados por las cosas del pasado. Deberíamos sonreír más y actuar en la vida igual que cuando manejamos. El auto tiene un parabrisas bien grande para poder mirar al frente. Hay otro espejo importante pero pequeño, el retrovisor, que espiamos de tanto en tanto."

 

Renovarse es vivir

Una innovación es un conocimiento mantenido hasta que se aprende otro mejor.  Es la teoría de la destrucción creativa de Schumpeter.

Ciertos modelos mentales y paradigmas muy arraigados sobre cómo funciona el mundo  son la base de la conducta. Si  el mundo fuera  predecible, gestionar el conocimiento sería la mejor estrategia, es ocuparse de lo que se sabe.

La innovación se ocupa de lo que no ocurrió. La  mayoría no advierte lo que sabe, inmersos en el presente, planifican el futuro usando el pasado como plataforma.

Es un ida y vuelta entre predecir lo que ocurrirá y reutilizar lo que se sabe. El presente pide explotar las fortalezas, aprovechar el conocimiento y evitar perderlo. El futuro, liderado por la innovación, quiere que “reinventemos la rueda”.

Lo inteligente es explotar lo que sabe e innovar hacia adelante, aprender a hacer las cosas de otra manera o hacer lo que antes no se hizo.  Nada fracasa tanto como el éxito “En un mundo en constante movimiento, el que se queda en el mismo lugar retrocede” dice Alicia en el País de las Maravillas.

No hay garantía de que lo que hoy es exitoso, mañana lo será. Lo veloz del cambio y la caducidad del conocimiento obliga a admitir que no hay otra opción que innovar.
Innovar introduce la tensión entre admitir la incertidumbre, el temor al fracaso y admitir un cierto descontrol. No es lo mismo innovar que ser un innovador. Innovar es aprender porque toda innovación es un proceso de aprendizaje.

 

Nada se aprende de la nada

La innovación parte del pasado, se nutre del conocimiento. Pero como dijo Einstein la imaginación es más importante. La educación enseña paradigmas, a no ponerlos en duda, a no pensar críticamente.

La curiosidad del niño se hace complaciente y menos desafiante. El sistema trata de reducir las dudas brindando recetas seguras. Innovar, exige cuestionar certezas. Atreverse a romper las reglas, acercarse a lo desconocido, a no dar nada por sentado ¿Qué pasaría si se enseñara a cuestionar lo que se les enseña en el colegio?

Las dudas desembocan en preguntas. Las respuestas son válidas hasta que dejan de servir, las preguntas no caducan. La gestión del conocimiento busca el conocimiento disponible y cómo conseguirlo. La innovación surge a partir de una pregunta que no deja más escapatoria que encontrar una respuesta.  Como decía Sherlock Holmes a su asistente. Escucha Watson: “ es la voz del problema reclamando la solución”.

Todo innovador pregunta: ¿Por qué las cosas son como son? y ¿Por qué no pueden ser de otra manera? Los niños se  preguntan ¿Qué pasaría si…?.

Las preguntas abren puertas, las respuestas las cierran. El sistema educativo no desarrolla la habilidad de interrogar, premia la de responder, las preguntas incomodan. La pregunta esencial en gestión del conocimiento e innovación es: ¿Qué sé hacer bien?". La formulación de un problema es más importante que su solución”.

 

Aprender a aprender

Pensar exige analizar, cuestionar, investigar. Estudiar significa memorizar algo para repetirlo en un examen y aprobar. Innovar es un proceso de aprendizaje cuyo fin es crear un nuevo conocimiento que antes no existía.

Se requiere motivación para aprender algo e imaginación para inventar, descubrir y formular hipótesis. Requiere entrenar al cerebro de forma muy distinta ¿Cómo tener innovadores si educamos para obedecer? Innovar exige pensar por uno mismo y no memorizar lo que otros dicen. El verdadero aprendizaje requiere ensayo y error, reflexión y asimilación.  El que no hace no se equivoca pero tampoco aprende.

Lo único que interfiere con mi aprendizaje es mi educación ”, dijo  Einstein.

 

Detectar oportunidades

Innovar es una actitud, una forma de estar en el mundo buscando oportunidades. El círculo externo es influyente, facilita las cosas y las potencia o las dificulta y empeora. El círculo interior es el que indica qué estoy dispuesto a hacer  y depende del talento (en que soy bueno), de lo que deseo (sin fuego uno se apaga) y de aprender a detectar cómo generar impacto.

Es más feliz el productivo y es más productivo quién es feliz. Uno podría apasionarse por cosas que desconoce. La actitud es una experiencia que se aprende. Una persona normal  se detiene cuando encuentra lo que busca. El innovador sigue buscando. La educación coloca un censor en el cerebro. Hay que apagarlo para ser innovador.

 

El feedback con la realidad evita que el error se haga hábito

La gestión del conocimiento evita cometer el mismo error, innovar es estar dispuesto a fallar  y luego a gestionar del fracaso. El sistema educativo castiga y sanciona el error. El miedo es aprendido, un bebé no tiene miedo de nada. Aunque el error es la clave del aprendizaje, el miedo a equivocarse le gana. Temiendo las consecuencias, se prioriza la seguridad antes que la innovación.

En la vida no hay fracasos, hay resultados. Lo que separa a una persona de su sueño es el miedo. El error es un paso ineludible hacia al éxito. La innovación hay que entrenarla, el miedo se vence practicando. Sin foco, el costo crece y la ejecución se complica. Sin diferencias nadie se destaca. Sin mensaje fuerte no hay claridad ni potencia ¿Han visto a un pionero? Es el que lleva las flechas en la espalda.

 

Alianzas estratégicas múltiples

La unión hace la fuerza, la gestión del conocimiento implica colaborar, sumar experiencias y conectar mentes. Ningún experto sabe más que todo el mundo. Es un toma y daca donde nadie trabaja solo, combinando conocimientos se alumbra uno nuevo. Se aprende más de la diversidad que de la competencia. Aunque la democracia se inspira en la  colaboración, no se educa para eso aunque estamos diseñados para hacerlo.

No se retribuye por innovar sino por respetar las reglas. Gestionar el conocimiento e innovar están unidos por un cordón umbilical, es el cuerpo calloso que conecta los hemisferios cerebrales y a ambos con el cerebro social. No es lo mismo saber hacer que crear,  son conocimientos distintos. Crear es pensar lo nuevo, innovar es hacerlo.

Para gestionarse a sí mismo hay que evitar la trampa del pasado -aplicar recetas a contextos cambiantes- y la trampa del presente- perderse en los hechos sin considerar el propósito. El riesgo es olvidarse de construir el futuro:  pasado, presente y futuro deben asociarse. Bernard Shaw decía que el hombre razonable se adapta al mundo y el irrazonable adapta el mundo a él. El progreso depende del hombre irrazonable”. 

Las fortalezas son intangibles,  cuando no se usan se pierden. Para gestionarse a sí mismo no basta con el talento, hay que saber aplicarlo. Se trata de saber hallar y repetir una y otra vez el  feliz encuentro entre  la fortaleza y la oportunidad.

 

*El doctor Horacio Krell es el CEO Ilvem. Dicta conferencias gratuitas sobre métodos para optimizar la inteligencia. Su mail de contacto es horaciokrell@ilvem.com




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